Los detenidos operaban en un club de Lugo y en otros de Pontevedra Al parecer, los siete acusados amenazaron a las mujeres para que no huyeran de las salas de alterne
13 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Un total de siete personas, entre las que se encuentran viejos conocidos de la Justicia pontevedresa y lucense, están procesados por un caso de prostitución. A todos ellos se les imputan delitos contra los derechos de los trabajadores, detención ilegal y proxenetismo, por los que el fiscal solicita un año, tres y seis años de prisión, respectivamente. José Manuel García Adán y Manuel Manteiga, vinculados al club O Pazo de A Fervedoria, aparecen imputados, entre otras personas conocidas en los ambientes nocturnos de Lugo. Los hechos se remontan a mediados del 2000 cuando una joven colombiana denunció su situación tras haber huido de un club de alterne de Ourense. Ahora está considera como la principal prueba de cargo contra los siete encausados. Según se recoge en el escrito de acusación, la víctima fue contactada en Colombia por una mujer que conocía su precaria situación económica y que le propuso el «trabajar en clubes de alterne a fin de mantener relaciones sexuales con los clientes a cambio de dinero». La denunciante llegó al aeropuerto coruñés de Alvedro con un billete de ida y vuelta para no levantar así las sospechas de las autoridades españolas. El acuerdo que le trajo a Galicia conllevaba que la mujer entregaría a los dueños de establecimientos la mitad de sus ganancias hasta saldar la deuda -el precio del billete de avión y 1.500 euros que le dieron para sus gastos-. En A Coruña, la aguardaban Ana Milena G.????R. y Manuel Manteiga Rodríguez, el Increíble, quienes supuestamente le comunicaron que la citada deuda ascendía a 6.000 euros. La mujer fue trasladada al club Oasis de Poio, donde permaneció quince días y tuvo que, siempre según el relato de hechos del ministerio público, entregar todo lo que ganaba a José Manuel García Adán. En Poio Al parecer, García Adán, que ya fue absuelto de otro caso de proxenetismo, mantenía controladas a todas las mujeres que trabajaban en el local amenazándolas con «que podía pasarle algo a sus familias». Al cabo de las dos semanas, y sin su consentimiento, la colombiana fue trasladada al club O Pazo de Lugo. Manuel U.??????M., Manolo el Melenas, y José Isolino R.??????C., alias Rico, aparentemente se encargaban de controlar las actividades de las mujeres que allí ejercían la prostitución, para lo cual se valían de amenazas y presiones, según se desprende del escrito de la Fiscalía de Pontevedra. Cuatro meses más tarde, la colombiana fue nuevamente trasladada. Su destino fue el club Keops de Ourense. El responsable , Manuel Antonio F.?????L., el Gato, le «manifestó que había sido vendida a su club». Siete días más tarde, la mujer consiguió huir para interponer la correspondiente denuncia.