DESDE EL ADARVE
12 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.QUE LAS MAÑANAS sean calurosas y que siempre parezca que va a estallar una tormenta en la ciudad, ya no sorprende a nadie en este mes de junio. Las guerras, los políticos provocan impotencia, tristeza; pero no sorpresa, y sin embargo, la ironía del azar sí que impresiona: el sábado Lugo se despertó como un día más, con sol. Una mañana ajetreada en el centro: puestos de libros, mosquitos, terrazas con aperitivos, el alcalde dando premios de dibujo a los niños, circuitos de bicis, palomas nerviosas, motocicletas, la policía haciendo demostraciones con sus vehículos y el mago Rafa creando ilusiones en el palco. El día dedicado a la seguridad vial estaba teniendo éxito. Pero el azar es traicionero: al mismo tiempo que coches diminutos de radiocontrol alcanzaban velocidades de vértigo, también lo hacía uno real. Dos chicos tenían un accidente en Ramón Ferreiro y dejaban sus huellas de sangre en la arena.