La viabilidade de la cerámica O Castelo está supeditada en estos momentos, por encima de cualquier opción, a su compra por parte de otro grupo empresarial. Al menos esta es la sensación que se desprende del encuentro que celebraron en el ayuntamiento los trabajadores y el propietario, con el alcalde en el papel de mediador. Durante la reunión no se planteó la posibilidad de que un grupo de trabajadores se haga cargo de la fábrica en régimen de cooperativa, una de las alternativas con la que se había especulado hasta ahora. Aunque todas las partes implicadas valoran esa opción, desde el empresario al sindicato mayoritario entre la plantilla, parece que será el último cartucho de una negociación que depende del dictamen del juez de Ponferrada. Embargo preventivo Si se confirma el embargo preventivo de las cuentas de la empresa, la continuidad de la fábrica está prácticamente descartada sin un traspaso de poderes, bien a otro grupo bien a los propios trabajadores. De momento, y hasta que haya una resolución judicial, la plantilla seguirá funcionando con normalidad. «Mentres se cobre, seguirase a traballar», declaró Xosé Manuel López, responsable local de la CIG. Por su parte, el empresario, Alfonso Prada, no descarta el interés de otros grupos por hacerse cargo de la cerámica, aunque precisa que no recibió ninguna oferta en concreto. Los asesores jurídicos y laborales que aportó el Ayuntamiento a la negociación recopilaron datos para un informe de viabilidad de la empresa. De su lado, el alcalde no hizo declaraciones ayer y se remitió a un comunicado que hará público esta semana.