Terra adentro La novena edición de la Feria de Anticuarios consigue atraer a un gran número de visitantes foráneos, atraídos por una oferta notablemente extensa y variada
03 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ciertamente, son muchas las cosas de interés que están sucediendo en el sur lucense en vísperas de Semana Santa. Pero si son ustedes aficionados al coleccionismo, está claro que tienen una cita ineludible en Sarria. Como pude comprobar en el recorrido que efectué por el recinto de la Feria de Anticuarios , allí se encuentra prácticamente de todo. Ya puede uno coleccionar lo que sea, porque allí lo encontrará: muebles antiguos, piezas artísticas todo tipo, monedas, sellos, añejas cámaras fotográficas, relojes, bolígrafos, motocicletas... Un atractivo maremágnum -debidamente organizado y distribuido, claro está- en el que resulta de lo más entretenido perderse, aunque sólo sea para mirar. Entre el gentío que recorría los puestos y los establecimientos comerciales de la rúa do Porvir pude ver a Carmela López y Lola Riveira , presidenta y vicepresidenta, respectivamente, de la asociación local de anticuarios. A su alrededor, decenas y más decenas de personas, para mí totalmente desconocidas en su mayor parte. Supongo que esta circunstancia agradará a los organizadores de la feria, porque eso significa que la cita está consiguiendo atraer cada vaño a más gente de fuera, gente llegada de bastante lejos en algunos casos. Pero también se han acercado, qué duda cabe, muchos vecinos de las diversas comarcas del sur lucense. Personalmente, estoy convencido de que hoy volveré a dar otra vuelta por el recinto ferial. Yo les recomendaría que lo vean todo, pero también que se detengan con especial atención en los patios de las tiendas de antigüedades. Algunos de ellos parecen verdaderos museos en pequeño. Y de hecho, eso es lo que son.