Terra adentro Una expedición sarriana terminó un recorrido por el Camino Francés. En Monforte, la Semana Santa se acerca cuando aún perduran los ecos de las fiestas de San Lázaro
30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Como quien no quiere la cosa, la Semana Santa ya está ahí, a la vuelta de la esquina. Seguramente no serán pocos los que aprovechen el período vacacional para patear un poco el Camino de Santiago. Claro que también hay otros muchos que ya se han ganado el jubileo antes de que terminase el primer trimestre del año. Entre ellos están un centenar de sarrianos que recorrieron la ruta de O Cebreiro a Santiago en siete etapas, desde el 15 de febrero hasta el 25 de marzo. El fin de su peregrinación quedó sellado, por supuesto, con la visita a la catedral apostólica y también con una comida de confraternización que se celebró en Noia. José Manuel López fue quien impulsó esta iniciativa jacobea, realizada al margen de cualquier asociación o institución. El nuevo período festivo se aproxima cuando en Monforte aún perduran los ecos de las recientes fiestas de Carude . A este respecto, debo decir que he cumplido religiosamente con las tradiciones propias de estos festejos. El domingo asistí a la típica subasta de las roscas y degusté unos vinos acompañados de huevos cocidos en los bares del barrio, al igual que hicieron prácticamente todos los vecinos de la zona y muchos otros visitantes. Y es que las buenas, viejas y sanas tradiciones están para mantenerlas vias, ¿no es así? Poesía Aunque vengan días de fiesta y de ocio, no hay que dejar de lado las actividades culturales. Creo que a todos nos conviene asistir de vez en cuando a actos como el que se celebró en la biblioteca pública de Sober el pasado fin de semana: un encuentro literario protagonizado por el poeta, dramaturgo y editor Miguel Anxo Fernán-Vello , quien ya es ampliamente conocido en el sur lucense, donde ha ofrecido innumerables charlas en los últimos años. El autor de Trópico de lúas y de tantas obras más habló sobre la literatura y la creación poética en un ambiente de lo más propicio, rodeado de libros -y de lectores- por casi todas partes.