LA TRIBUNA | O |
25 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.EL DÍA 14 de marzo los electores decidieron el futuro de España a través de las urnas. Todos sabemos que lo ocurrido el 11-M fue decisivo para que el candidato por el Partido Socialista Obrero Español llegue a ser el presidente de nuestra nación durante los próximos cuatro años. Todavía no tengo opción al voto, pero los hechos de los diferentes partidos en esta última campaña electoral han calado hondo en mí y he comprendido cuales son mis ideales y decidido cual será mi sufragio dentro de cuatro años. No podíamos permitir que nuestras voces que tantas veces gritaron no a la guerra fueran silenciadas y exiliadas al olvido, pero el pasado domingo tuvieron que escucharlas y aceptarlas. Fueron muchas las sensaciones que los españoles sentimos esa noche. En la calle Génova las lágrimas afloraban al sentir decepción, mientras que el señor Aznar y Rajoy mantenían el tipo. En cambio, en Ferraz la alegría era máxima. Después de ocho años de gobierno de derechas, el sueño de todos los socialistas se había cumplido. Nadie creía en José Luis Rodríguez Zapatero, pero al final se alzó con el triunfo. Sólo espero que él y sus compañeros realicen un buen trabajo y que en las próxima elecciones no haya sobresaltos.