Luz, taquígrafos y un magnetófono

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

El PP de Monforte sostiene que las intervenciones de sus concejales no son recogidas fielmente por el secretario municipal y propone que se vuelva a grabar las sesiones

13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La aprobación del acta anterior, hasta hace poco un punto intrascendente del orden del día de los plenos que se resolvía en cuestión de segundos, se ha convertido en motivo de polémica. Desde el trasvase de poderes a la coalición BNG-PSOE, en la práctica totalidad de las sesiones el PP ha expresado su disconformidad con el documento que recoge las intervenciones de los concejales. En el último debate de presupuestos se reprodujo la discusión. El acta de la discordia correspondía a la polémica sesión que abandonó el grupo popular al completo, y las concejalas de Iniciativa Galega (Inga) Raquel Álvarez y Lucía Vázquez, por los insultos de una parte del público hacia esta última. Según el concejal del PP Antonio Rodríguez, en el texto que redactó el secretario no solo no quedaron reflejados los incidentes, sino que «parece que no los hubo». Antonio Rodríguez sostiene que en el acta se «tergiversó» lo sucedio en un pleno que «merecía un reflejo más fiel por su singularidad». Sin ánimo de cuestionar la labor del secretario, propuso al alcalde que se utilicen los equipos de grabación de que existen en el ayuntamiento. El acta de la discordia , que corresponde al pleno en el que se debatió el relevo del alcalde en la Fundación dos Ferrocarrís, obvia, sostiene el PP, que se hizo uso del reglamento de participación ciudadana al permitir que interviniese un vecino y que Lucía Vázquez advirtió al alcalde de que abandonaría la sala si proseguían los insultos. Durante la última etapa de mandato de la CNG y en el gobierno del PP, se grabaron los plenos también por discrepancias sobre aspectos puntuales recogidos en las actas. El detonante fue una polémica entre convergentes y populares sobre la oferta de terrenos a las entidades deportivas, con Celestino Torres en la alcaldía. Al juzgado Las discrepancias sobre el contenido del acta acabaron en el juzgado y a partir de ahí Torres implantó la grabación de las sesiones, una práctica que se mantuvo con Nazario Pin. La coalición BNG-PSOE, ahora en el gobierno, ha dado vacaciones momentáneamente al magnetófono. El alcalde, Severino Rodríguez, prefiere no ponerle puertas al campo: «na acta dun pleno non se trata de recoller con exactitude todo o que se di, pero non me importaría grabalos e incluso retransmitilos por unha radio ou una televisión municipal, o que non é posible aínda». Severino Rodríguez considera sospechoso que las quejas sobre la redacción de las actas de produzcan «só dende que goberna o PP» y no ve necesario reimplantar prácticas anteriores. «Non consideramos que haxa que grabar os plenos e se alguén pensa doutra maneira que o pida. Nunca houbo problemas e non sei porque vai habelos agora, sobre todo tendo enconta que as actas redactaas a mesma persoa», opina el alcalde. Por su parte, el grupo municipal del PP no tiene intención de pedir que se graben los plenos, pero por un motivo completamente diferente al que argumenta el alcalde. Desde su punto de vista, si los plenos siempre se grabaron no hay razón para dejar de hacerlo. «No es de recibo que en plenos en los que hay de todo el acta se pase de puntillas. Si somos rigurosos, hay que serlo pero para todo», dice el ex alcalde y concejal popular Nazario Pin. La situación actual, opina, condiciona el derecho de la oposición a recurrir posibles irregularidades. De la emisora municipal nada se sabe de momento y ni siquiera hay un criterio único al respecto dentro del grupo de gobierno. El equipo de grabación sigue en el dique seco y al secretario municipal le tocó el papel de Gary Cooper: sólo ante el peligro.