Un genio que tardó en salir

LEMOS

Crónica | Sara Cuiña cumple su sueño de convertirse en pintora Esta funcionaria del Concello de Sarria hace pinturas que despiertan la admiración entre sus compañeros. Hace sólo tres años que comenzó con esta afición

03 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando con 6 años Sara Cuiña abandonó la localidad de A Estrada para emigrar a Venezuela ya soñaba con ser artista. En las Américas conoció a un sarriano con el que se casó y hace 14 años que regresó a Galicia para trabajar de funcionaria en el Concello de Sarria. En todo ese tiempo sólo se limitó a trazar dibujos en carbón, pero nunca pintó. Hoy sus obras despiertan la admiración de sus compañeros y eso que sólo lleva tres años practicando, con la suerte de contar con un gran maestro como Manolo Rodín. Reconoce que sólo pinta lo que realmente le motiva, pero después de unos pocos minutos hablando con ella salta a la vista que su gran pasión son los niños y que disfruta pintando las figuras de Disney o Warner Bros que encandilan a los más pequeños. Su vocación fue tardía, pero reconoce que siempre soñó con ser artista. «Fue una idea que siempre tuve en la cabeza. Pensé que cuando cumpliera los 80 iba a pintar, pero no imaginé que iba a enfrascarme en esto tan pronto», dice Sara Cuiña. El azar jugó un papel importante para que hiciera sus primeros pinitos en la pintura. «Mi marido sabía que me encantaba pintar y me regaló un juego de óleos en diciembre. Como si fuera cosa del destino, en enero me comentaron la opción de hacer un curso con Manolo Rodin y no lo dudé ni un segundo. Estaba predestinada a eso», aseguró Sara Cuiña. Desde el primer momento supo que la pintura era lo suyo. «Era algo que estaba dentro de mí y salió. Al principio me atreví con un cuadro difícil, mi profesor me dijo que lo iba a estropear y aquello me cabreó y no paré hasta hacerlo bien», comentó Sara Cuiña. Los niños son su gran pasión y eso se refleja en su obra. «Me motiva mucho pintar para los niños. Alguna gente opina que no es pintura seria, pero yo les contesto que es mucho más gratificante. Me encanta pintar personajes de cuentos que les gusten y les hagan sonreír, pinturas grandes que vean bien y que las disfruten», dijo Sara Cuiña. Su manera de vivir el arte es bastante peculiar. «Lo que pinto tiene que decirme algo y de hecho paso más tiempo pensando lo que voy a pintar que pintando. Trabajo, pienso y vivo por feeling », declaró Sara Cuiña. De momento no ha entrado en el mundo comercial, pero también tiene claro que no va a regalar su arte. «Vendería cuadros, pero si algún día lo hago en ningún caso saldría barata al mercado. Las cosas personales no tienen precio», concluyó Sara Cuña.