?n los prolegómenos de la puesta en servicio de la presa de Belesar, Fenosa se resistía a perder la potencia del agua del Asma. Aunque representase poco más que una gota en el mar que se preparaba en el Miño, los ingenieros de la empresa llegaron a idear un proyecto para canalizar hasta las turbinas del embalse el último tramo del río más repersentativo de Chantada. Al final no llegó a hacerse la obra, seguramente porque el pellizco de energía que supondría no compensaba los costes de hacer tres kilómetros de tubería desde la presa con la que desde 1905 la fábrica de la luz captaba el caudal que necesitaba para funcionar. Tuvieron que pasar cuarenta años para que, en plena eclosión de las nuevas minicentrales hidroeléctricas, el Asma volviese a producir electricidad. La actual minicentral de Tarrío utiliza la presa de captación de la antigua planta eléctrica y canaliza el agua de este río, pero no hasta la central de Belesar, sino hasta la cola de Os Peares.