DESDE LA GRADA
11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Junto con el espectáculo del alto nivel, la incertidumbre por el resultado es, sin duda, el mayor aliciente de cualquier deporte. Tanto por su gran exigencia en cuanto a precisión técnica, capacidad física y estabilidad psicológica, como por la forma de puntuar; podemos decir que el voleibol es un juego que se presta poco a sorpresas. Pero la Copa de la Reina tiene ingredientes para que espectáculo e incertidumbre presidan casi la totalidad de los encuentros. En primer lugar, se reduce el número de participantes con respecto a la Superliga hiperpoblada, con lo que la igualdad competitiva es mayor y la previsibilidad disminuye. Concentrar los ocho mejores equipos en cuatro días es todo un lujo para cualquier aficionado al voleibol en Europa. El hecho de que el equipo más modesto, Ribeira Sacra, tenga asignado el número 1 de los emparejamientos de cuartos, no sólo equilibra su eliminatoria frente a las granadinas, si no que comprime el resto de enfrentamientos. Junto con el sistema de bonificación del equipo organizador, el sorteo en semifinales también facilita la presencia al azar en el resultado final. Tengamos en cuenta que el subcampeón tiene premio europeo, y desde el 97 no hubo una final de Copa donde se citen los dos mejores clasificados de la liga. Rivales complicados Este año Cantur y Marichal si bien se perfilan como los grandes aspirantes a acceder a la final, deben eliminarse con dos equipos en plena forma, Benidorm y Albacete. Las abulenses parecen un poco menos contundentes en la competición doméstica que en la primera vuelta, lo que intentará aprovechar Burgos, que da síntomas de mejoría tras un comienzo alejado de su potencial y expectativas. Universidad de Granada, que también está por debajo de sus objetivos, y que además, viene en trayectoria descendente, será el obstáculo para la alternativa del Ribeira Sacra. Las gallegas de Monforte llegan a su Copa con la necesidad de lograr mejores resultados, con síntomas de clara mejoría en su juego y con jugadoras expertas para afrontar el desafío de las oportunidades únicas. Incertidumbre, necesidad y calidad en las cuatro eliminatorias de cuartos de final; luego un sorteo; luego......; o bien arrebatar a las jugadoras tinerfeñas un título que vienen ganando ininterrumpidamente desde el año 1997, o bien, mantenerlo por octava vez consecutiva. Sea lo que sea, toda una hazaña.