Elección de pedáneos

J. GARCÍA BERNARDO

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ALCALDE pedáneo es la personalidad más baja del entramado caciquil de la política local, de ahí que cualquier movimiento encaminado a la designación de los titulares correspondientes -¿les suena lo del concejal correspondiente?- provoque de inmediato reacciones diversas y dispares. Tal figura, en realidad, no pasa de ser más que un simple delegado político del alcalde municipal, una figura sin reconocimiento jurídico, pero sí con peso específico como agente electoral e intermediario gestionador de obras menores. Ya que estamos en puertas del Carnaval cabe decir que el disfraz de elección democrática que en Sarria pretende adjudicarse por el poder establecido a las peculiares elecciones que estos días se celebran no pasa de ser una pantomima. Pantomima que tendrá sus consecuencias, de las cuales puede salir muy perjudicado José Antonio García, y ello por la sencilla razón de que los agentes del PP realizan una campaña encaminada al copo de los pedáneos para colocar a sus secuaces en tales puestos. Y así resultará que se sustituirá una estructura por otra y que el manejo de los hilos de la marioneta recaiga en el recientemente denominado Rufufú. La democracia en el ámbito local no consiste en trasladar una urna por la zona rural llamando a los medios informativos para salir en la foto. Es algo más profundo, posiblemente de difícil digestión para una gran parte de los aspirantes a que su nombre aparezca en las papeletas y, sin duda, para los que preconizan el evento. En una sociedad democrática los primero es el trato a todos por igual y el evitar los agravios comparativos tanto en la gestión administrativa diaria como en actividades en las que ha de partirse el sostenimiento de la igualdad de oportunidades y de la trasnparencia en la gestión.