SUCEDIÓ HACE 25 AÑOS
17 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El deshielo hacia el Este comenzado por el ministro López Bravo durante el franquismo, con el reconocimiento de la República Popular China y el establecimiento de relaciones diplomáticas, fue continuado por José María de Areílza, tras la muerte de Franco, y su sucesor en la cartera de Exteriores, Marcelino Oreja. Por muy distintos que fuesen la monarquía constitucional española y el comunismo soviético, tenían que conversar, en una época, además, en que la guerra fría tendía a disminuir. De ahí que fuesen numerosos los viajes de diplomáticos españoles a países de detrás del ya débil telón de acero. Este de comienzos de enero de 1979 del ministro Oreja tuvo una gran significación, pues a su entrevista con su colega Andrei Gromyko, había que unir la reunión que mantuvo en el Kremlin con el presidente Alexei Kosiguin. No se trató el tema de la OTAN, a pesar de que hacía dos años la URSS había advertido a España del peligro que supondría su ingreso en la Alianza Atlántica, pues desnivelaría el equilibrio de fuerzas militares entonces existente en el occidente de Europa. Tampoco se trató el tema de la Comunidad Económica Europea, pues se consideraba un asunto de plena soberanía española. Sí se trataron otros asuntos comunes, especialmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas y los crecientes intercambios comerciales.