Abucheos para Pombo por defender en un pleno la planta de residuos

María Cuadrado Fernández
María Cuadrado BECERREÁ

LEMOS

XABIER NOVO

El PP autorizó el préstamo para comprar un solar de Becerreá donde ubicar la instalación La oposición pide al alcalde que consulte al vecindario, que ya ha convocado nuevas asambleas

03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A mediodía de ayer el alcalde de Becerreá daba explicaciones de su postura en el pleno a los vecinos que volvían de la feria. Horas antes, pasadas las diez de la mañana, Antonio Fernández Pombo y sus concejales votaban a favor de adjudicar de forma definitiva el contrato con Caixa Galicia de un préstamo de 150.254 euros, a diez años con dos de carencia, para financiar, entre otras obras, la compra de terrenos en Furco, donde el Concello estudia autorizar la radicación de la planta termodestructura de residuos sanitarios de Resogal. Lo hacía ante los abucheos de casi un centenar de vecinos que abarrotaban el consistorio desde las nueve de la mañana y con el rechazo frontal del PSOE y del BNG, que pidieron a la alcaldía habilitar un lugar más espacioso para evitar que el público permaneciese de pie y sugirieron sin éxito la posibilidad de grabar las intervenciones. El portavoz socialista, Manuel Martínez, preguntó al regidor si había leído la memoria presentada por la empresa y le acusó de no mostrar el proyecto claramente a los vecinos. «Fainos pensar nunha certa connivencia entre o alcalde e un intermediario para conseguir plusvalías neste asunto», apuntó Martínez, quien confesó que a petición propia se reunió con técnicos de la empresa para conocer con detalle el proyecto y las consecuencias para Becerreá. En ese momento varias personas entraron en el pleno portando pequeñas pancartas en las que se podía leer: «Veciños contra a contaminación. Ancares espacio natural». Se produjo el primero de los rifirrafes de Martínez con el alcalde, que le exigió que concluyera su intervención. Murmullos del público y el edil socialista formuló una batería de preguntas: quién controlará la planta, qué impacto ambiental tendrá, cuántos son los empleos reales que se crearán, por qué no la quisieron otros concellos gallegos ... , para concluir diciendo que el PSOE cree que «o único que van facer é un almacenamento de residuos. É todo unha bomba de reloxería que queren instalar aquí». El BNG, en la persona de su concejal Bao Abelleira, criticó al alcalde por conceder ciertos beneficios a una determinada empresa, sin abrir la oferta a otras, y propuso modificar la operación bancaria para poder ampliar el cementerio y el acceso al campo de tiro y posponer la compra de terrenos para ofertarlos públicamente.