Juan Carlos Ríos volvió a entregar el mando del equipo a sus canteranos, y una vez más no desentonaron, aunque tendrán que trabajar más para llegar a punto al inicio de la temporada. El Lemos leyó bien el partido y en todo momento ahogó con su presión la salida del balón del equipo berciano. Ello propició que la Ponferradina no tuviera ocasiones de gol. Pero, el conjunto monfortino, que en las botas de Nacho Currás recuperó muchos balones, no fue capaz de hilar una jugada trenzada en ataque, unas veces por el excesivo individualismo de Roberto Almeida, y otras por la precipitación de Pateiro. En el segundo periodo, el Lemos ya dejó de ser rival para el conjunto leonés, que en el primer tiempo estuvo flojo, ya que Tomé apostó por los canteranos, pero en el segundo con la entrada de sus titulares, el decorado cambió, lo que ya desequilibró el partido. En resumen, el partido fue una prueba más de dos equipos que empiezan la liga a finales de mes, con objetivos distintos.