Lampazas tuvo un color especial

Begoña Núñez SARRIA

LEMOS

XOSÉ CASTRO

Crónica | Los del Río arrasaron y Nahim agradó a sus fans El cantante de OT no pudo competir con un grupo de artistas ya consagrados

11 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La Macarena aplastó por completo a los nuevos temas puestos en escena por Naím Thomas y el poder de convocatoria de Los del Río fue muy superior al del joven cantantes salido de la factoría Operación Triunfo. La mejor manera de medir el poder de convocatoria es un lugar en el que el aforo es idéntico y no se cobra entrada. Ésa era la puesta en escena de las fiestas de Lampazas y el público, al fin y al cabo el que dicta sentencia a pesar de las operaciones de mercado de las compañías discográficas. El plebiscito popular no dejó lugar a la duda. El pasado sábado el campo de la fiesta se quedó pequeño para albergar al dúo andaluz consagrado completamente a nivel internacional. El domingo las previsiones se quedaron muy lejos de colgar el cartel de no hay entradas y la realidad es que exceptuando el reducido grupo de jovencitas chillonas que completaron la primera fila, el resto de asistentes eran más curiosos que aficionados a la música de Naím. La segunda prueba y que nunca falla fue la reacción del público. Los temas de los Del Río eran coreados por la gran mayoría de asistentes, los de Naím sólo encontraban coros en poco más de una veintena de quinceañeras entregadas y obnubiladas por completo con la presencia de su ídolo. De todas maneras, al César lo que es del César, hay que reconocer que a nivel de puesta en escena y de profesionalidad, ambas actuaciones estuvieron a la par. Los andaluces dieron una demostración de lo que supone llevar muchos años encima de los mejores escenarios del mundo, pero Naím no les fue a la zaga y ofreció lo mejor de sí mismo. Está claro que el joven vocalista está dispuesto a hacerse con un nombre y a no quedarse en flor de un día. Sería injusto no mencionar la excelente actuación de Angie Guerrero, espléndida en todas las facetas, así como los pinchadiscos del Summer Festival Party II, que no dejaron a nadie sin bailar.