Ojo con el asamblearismo

La Voz

LEMOS

EL FOGONAZO J. GARCÍA BERNARDO | O |

19 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ahora que comienza a funcionar con cierta normalidad el Ayuntamiento de Sarria y que se retoman algunos de los asuntos y proyectos que habían quedado paralizados como consecuencia de las contiendas electoral y post-electoral vemos como los nuevos mandatarios inician su singladura con ciertos aires renovadores pero manteniendo aspectos que fueron ejemplo de buenas intenciones en la época anterior. Es el caso de la proyectada reforma de una calle tan céntrica como la Gran Vía. Siempre mantuvimos que el diálogo y el cambio de parecer es positivo, así como la puesta de manifiesto a la ciudadanía en general de cualquier tipo de proyecto como el que nos ocupa. De la confrontación de ideas y de la educada manifestación de pareceres pueden obtenerse buenos resultados. Ello no tiene que implicar el sometimiento del interés colectivo al particular ni la imposible búsqueda de la unanimidad. El asamblearismo es idílico y utópico en cuanto se refiere a la obtención de la conformidad en cualquier proyecto. Así las cosas conviene advertir a los nuevos gobernantes -por cierto que no tan nuevos si tenemos en cuenta que de los tres mosqueteros dos ya formaban parte del anterior equipo de gobierno- que al amparo de las pretensiones de imagen pública que en ocasiones se buscan al socaire de actitudes asamblearias no pueden abandonarse la eficacia que ha de tener todo gobierno con obligadas decisiones que en muchas ocasiones no serán del gusto ni tan siquiera de la mayoría pero que han de tomarse. El ejemplo del frustrado plan de tráfico con la omisión de toma de decisiones de la anterior época en relación a la calle Diego Pazos es bien palmario y patente. Si se busca la unanimidad, el resultado más probable es el de que las cosas queden como están.