Tránsfugas del sur de Lugo

RAFA CASTILLO

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

17 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

TIENEN RAZÓN quienes comparan los casos de transfuguismo producidos en Sarria y Monforte tras las últimas elecciones. Cuando alguien se presenta a las elecciones, hace un pacto con el partido o las siglas por las que se presenta, pero, más importante aún, con los ciudadanos que le votan. Así está claro que en Sarria Sabela Caldas traicionó la confianza de su partido y de sus electores. Cualquier votante del BNG podía esperar que apoyase al PSOE, lo dejase gobernar en minoría o ejerciese de oposición, pero ni uno solo imaginó que su voto iba a servir para gobernar con el apoyo del PP. El caso de Monforte es similar. Se presentó a los comicios Inga, en cuyos cuatro primeros puestos figuraban tres ediles que lo fueron antes por CNG. Su trayectoria de confrontación con el PP y de trabajo conjunto de oposición con el PSOE y el BNG hacían prever el resultado. Si el PP perdía un concejal habría un gobierno tripartito presidido por el primero de la lista más votada de las tres. Eso lo sabía hasta el último votante de Inga. Pero sólo Celestino Torres supo ser coherente con lo ofrecido a los electores. Por eso, como en Sarria, también hubo tránsfugas en Monforte. Concretamente, dos.