La rectoral de la parroquia de Aguada se derrumba poco a poco

Cristina de la Torre A BARRELA

LEMOS

Reportaje | Las ruinas de un antiguo priorato de Oseira en Carballedo La cubierta de la iglesia contigua está siendo reconstruída gracias a la aportación económica de los feligreses

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El sacerdote de Carballedo, Jesús Vázquez Quiroga, supervisa orgulloso la construcción de una nueva techumbre para la iglesia de la parroquia de Aguada. Le acompañan dos vecinas, las cuales se encargan de administrar el dinero aportado por los feligreses para las obras. Todos miran a lo alto, a la estructura de madera que sostendrá un nuevo y lustroso tejado. A escasos dos metros de distancia de la iglesia, la rectoral, un edificio de gran valor histórico ya sin tejado, se desploma poco a poco. Lo primero en caerse fue la cubierta, y hace tan sólo unos meses le tocó a la cocina. El estruendo, según recuerda una vecina, fue tremendo ya que se llevó incluso la cocina de hierro al fondo del edificio sin remedio. Los recuerdos de Elisa están frescos a pesar de la edad. Carga más de ochenta años sobre su espalda y no duda sobre cual fue el último sacerdote que habitó la rectoral, Eladio Rodríguez. El resto lo cuenta el propio sacerdote actual. Dieciocho años lleva la rectoral cerrada, desde Don Eladio, sí, que murió con noventa años. Él de momento, vive en Chantada y atiende con la de Aguada, tres parroquias más, Carballedo, Búbal y Losada. Alguna de las rectorales de estos lugares está en mejor estado aunque no se plantea abandonar su piso de Chantada ya que resulta más acogedor para vivir sólo. La obras en la iglesia «La zona del ábside es del siglo XIII y el resto del XV» contesta rápidamente el cura ante el interés. Y es que no puede ocultar el orgullo que genera el histórico edificio. Sobre la rectoral, en cambio, se muestra un poco más distante. José Vázquez reconoce que la restauración de la iglesia fue posible gracias a la participación de los feligreses, quienes aportaron gran parte de los 24.000 euros que cuesta. La Xunta y el Obispado de Lugo también les ayudaron, aunque considera factible una ayuda similar para recuperar la rectoral, o al menos, evitar que se siga cayendo. Lo que si que no se puede negar es que la que fue casa del cura es todavía un señor edificio que tiene la importancia histórica añadida de haber sido sede de un priorato del monasterio de Oseira. Estos dos edificios del patrimonio religioso de la parroquia de Aguada representan a la perfección el contraste entre edificios históricos ricos y pobres, restaurados y olvidados. La rectoral y su iglesia seguirán a partir de ahora caminos distintos marcados por el simple motivo de tener o no un techo sobre el que cobijar la memoria histórica que almacenan.