Un sarriano lleva más de diez días con una batería estropeada de su coche en casa y la única forma de deshacerse de ella es llevarla a un punto limpio y pagar por lo que pese
27 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Deshacerse de la basura considerada nociva y peligrosa para el medio ambiente: neumáticos, baterías, aceites, se puede convertir en una odisea para cualquier ciudadano al que en su taller habitual no le recojan los repuestos de su vehículo cuando acude a repararlo. Lo habitual es que no suceda, pero los talleres pueden cobrar, normalmente por kilogramo de peso, por las piezas averiadas que retiran a cada vehículo. Los establecimientos están obligados a disponer de lo que se denomina un punto limpio -lugar con contenedores y otras medidas de seguridad en el que se guardan los residuos peligrosos- para acumular todos esos deshechos producto de las reparaciones. Los establecimientos tienen que contratar los servicios de un gestor autorizado de residuos que les cobra una cantidad por ir a recogerlos cada determinado tiempo, nunca superior a los seis meses. Lo normal es que el taller se haga cargo de la chatarra, sea del tipo que sea, y no lo cobre al cliente, pero tienen el derecho de rechazarla y sí la aceptan pueden pasar factura por hacerlo. Un caso curioso le está sucediendo con una batería usada de un coche al sarriano Francisco Javier Rodríguez, que después de reparar su vehículo regresó a su casa con la batería usada en el maletero de su coche. Casi quince días después de cambiarla, la pieza se encuentra todavía en el garaje y amenaza con eternizarse haciéndose casi un inquilino más del domicilio. La odisea de este sarriano comenzó cuando cambió la batería de su vehículo en el taller de un centro comercial de Lugo. En el establecimiento le indicaron que ellos no la recogían al no disponer de contenedores adecuados y por lo tanto no le ofrecieron otra opción a su dueño que hacerse cargo de ella. Francisco Javier no quiere ser artífice de un atentado ecológico y para evitarlo se dirigió al Concello en busca de una solución. Un funcionario le ofreció como respuesta a su caso que acudiera a la Policía Local y al llegar allí le dijeron que no era un problema de su competencia. El siguiente paso de este sarriano fue ponerse en contacto con Protección Civil, pero tampoco le ofrecieron una solución, aunque por lo menos le brindaron como alternativa tirar la batería en un contenedor para pilas, algo que Rodríguez rechazó, ya que el contenedor no es específico para las baterías de automóviles. «Espero que alguien me ofrezca cuanto antes una solución para un problema que parecía sencillo en un principio, pero que se ha complicado demasiado y no acabo de entender los motivos», dijo con mucha resignación Francisco Javier. Punto limpio La solución para este sarriano defensor del medio ambiente parece que no es otra que acudir a un establecimiento que dispongan de un punto limpio que reúna todas las condiciones, pesar la batería y según lo que diga la báscula abonar la correspondiente factura, una opción que Francisco Javier estaba barajando, pero que en principio descartó, ya que considera que no es de recibo acudir a otro taller distinto al que le arregló la avería para llevarles basura. De momento, la batería continúa descansando plácidamente en el garaje de Francisco Javier Rodríguez, que la colocó en lugar seguro para que no entre en contacto con la tierra a fin de evitar posibles filtraciones de líquido, a la espera de que su dueño, que lo único que quiere es deshacerse cuanto antes de ella, encuentre una solución definitiva a un caso bastante peculiar.