LA TRIBUNA | O |
26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA QUINIELA de las elecciones en Sarria finalizó el escrutinio y no hubo acertantes del pleno al quince, porque nadie pensaba, ni los más optimistas del PSOE, que iban a ser la lista más votada y menos tras una campaña en la que daba la impresión que se quedaban en un segundo plano. El desembarco de personajes de un gran calado político, presidente de la Xunta incluido, demostraba el interés que para el PP tenía la alcaldía sarriana, mientras que ninguno de los pesos pesados del partido socialista se dignó a acompañar a un Claudio Garrido que tuvo que hacerse la campaña acompañado únicamente por sus compañeros de lista y los afiliados sarrianos, que demostraron con su trabajo que lo importante en unas elecciones municipales es estar en contacto con el pueblo y responder a sus necesidades. Garrido apenas hizo promesas, mientras que otros llegaban con obras faraónicas debajo del brazo, y se apoyó en su gestión de cuatro años para tratar de ganarse al electorado. La noche del pasado domingo las urnas dictaron sentencia y dándole la vuelta a su eslogan de campaña, todos y todas estuvieron con el alcalde. Ahora Claudio Garrido podrá presentarles con orgullo unos resultados que nadie soñaba. Él y los suyos se lo merecen por su gran trabajo.