Samos, el cenobio que renació del fuego

LEMOS

El monasterio exhibe los testimonios gráficos del gran incendio que lo destruyó hace más de medio siglo La explosión de un depósito de alcohol envolvió el edificio en llamas

16 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?no de los momentos más dramáticos de la historia de la abadía de Samos se ve ampliamente reflejada en la exposición fotográfica permanente que fue inaugurada esta semana en el monasterio y en el libro Monasterio de San Julián de Samos, historia de dos restauraciones -con textos del fallecido prior Pedro de la Portilla- que acaba de editar la Fundación Caixa Galicia. Una buena parte de las imágenes mostradas en la exposición y recogidas en el libro -procedentes en su mayoría de los archivos del monasterio- rememoran el gran incendio que devastó el cenobio en 1951 y el largo y costoso proceso de restauración acometido tras a este desastre, que permitió que la milenaria comunidad local haya subsistido hasta hoy. El estudio histórico de Pedro de la Portilla que acompaña a las imágenes reproducidas en el libro señala que el siniestro se produjo en una época de notable pujanza para el monasterio samonense. El cenobio estaba habitado entonces por unas 90 personas, entre los monjes de la comunidad y los estudiantes que recibían en él formación religiosa, algunos de los cuales estaban destinados a dos fundaciones benedictinas de Chile y Argentina. El antiguo prior recuerda además en este trabajo que, gracias las gestiones de la comunidad religiosa, la villa de Samos había sido dotada en los años cuarenta de una central telefónica y telegráfica, una estafeta de correos, un juzgado comarcal y un cuartel de la Guardia Civil. El incendio, que representó un tremendo golpe para la comunidad monástica, también causó mucha inquietud en cuanto al futuro de la villa, que en esa época dependía en una medida muy grande del monasterio.