Vuelta atrás

La Voz

LEMOS

LA TRIBUNA JESÚS GARCÍA BERNARDO | O |

03 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NO HAY mejor demostración de que en época electoral no deben adoptarse decisiones de índole técnico por los políticos gobernantes que lo acontecido en relación a una concreta regulación del tráfico rodado en el casco urbano de de Sarria. La presión vecinal ante el alcalde ha echado por tierra una decisión adoptada dos meses antes en cuanto a la unidireccionalidad del tráfico en un tramo. Esta vuelta atrás, amén de sentar un mal precedente, no hace más que confirmar que el hipotético puñado de votos que pudiera ganarse -o perderse- tiene más influencia que el mantenimiento de decisiones en su día adoptadas con cierta coherencia. El ejemplo de la calle Diego Pazos, donde la alcaldía pretendió implantar la dirección única merced a un acuerdo vecinal asambleario constituyó un affaire que reveló un plan de gobernar sin adoptar decisiones que pudieran molestar a algunos ciuadadanos. Hemos sostenido y sostenemos que el gobernar implica en muchas ocasiones la adopción de decisiones no del agrado de todos, que el asamblearismo es idílico pero que adolece de importantes inconvenientes prácticos, y que quien rige los destinos de la colectividad ha de adoptar decisiones aún a sabiendas de que para algunos sectores han de ser impopulares. Cada cual, en definitiva, ha de saber estar en su sitio, y la vuelta atrás referida, amén de crear un cisma en relación a quienes se han sentido agraviados, pone de manifiesto, una vez más, que la presión de un grupo de ciudadanos sirve para que la alcaldía cambie de criterio como de chaqueta. No es la primera vez que algo parecido acontece, y nos tememos que tampoco será la última. De ahí que los ciudadanos tomen buena nota para efectuar sugerencias, reclamaciones y peticiones, tal y como varios asuntos incandescentes ponen de manifiesto estos días.