La mala suerte en los lanzamientos le privó de sumar tres puntos en los dos últimos encuentros El portero suplente del Grove detuvo el disparo de Roberto Almeida
24 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los males que aquejan al Lemos esta temporada parecen no tener fin. Primero fue la falta de acierto en el remate y la carencia de un hombre gol. Cuando estos dos apartados ya parecían estar en el olvido con el fichaje de Stroni llegó un pésimo arbitraje y ahora a todos esos problemas se une lo que se puede denominar como la maldición de los penaltis. Hace ocho días el equipo no lograba puntuar en Arousa al no transformar Roberto Almeida una pena máxima que Romero Álvarez ordenó repetir dos veces y el pasado domingo el mismo jugador tampoco tuvo fortuna para transformar en gol un disparo desde los once metros ante el Grove.El caso es también curioso, ya que el portero titular del cuadro pontevedrés, Nando, había sido expulsado por derribar a Stroni y fue el suplente, Pinky, el encargado de adivinar la trayectoria del disparo y detenerlo ante el desasosiego general.La verdad es que Roberto Almeida, el futbolista que más carácter tiene de la plantilla con una notable diferencia, no está teniendo fortuna y dio una nueva muestra de su carácter ejecutando el disparo cuando lo fácil hubiera sido traspasar la responsabilidad a un compañero.En número, el Lemos dejó de sumar tres puntos en los dos últimos partidos como consecuencia de los errores en los penaltis, un pesado lastre en la delicada situación que ocupa el equipo en la actualidad.Por si fueran pocas las desgracias para los monfortinos, Iago Garrido prácticamente se autoexpulsó al tocar un balón con la mano cuando ya tenía una tarjeta amarilla y Currás se lesionó, por lo que el equipo contará con estas dos importantes bajas en la cita de la próxima jornada.El cuadro que prepara Francis agravó su situación por los resultados que se dieron en la última jornada y tiene ahora la salvación a cinco puntos, siempre y cuando ningún equipo gallego del grupo primero de Segunda División B pierda la categoría y ocasione que sean cuatro o, incluso, cinco los equipos de Tercera División que bajen a Regional Preferente. Si ocurriera esto las cosas se complicarían todavía más para los monfortinos.-