Ribeira Sacra experimenta con cepas autóctonas y crianzas en madera ante la creciente competencia Otras comarcas aprovechan la fama de la uva prioritaria en esta denominación
30 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El consello regulador reunió recientemente al comité de cata de Ribeira Sacra en unas jornadas prácticas para unificar criterios en sus valoraciones. Se trataba de favorecer una tormenta de ideas que permitiese aunar criterios en el examen que determina si un vino merece o no la contraetiqueta de la denominación de origen. Pero el curso fue algo más lejos. Bajo la tutela de José Serrano, jefe de la sección de Calidad de Productos Vitivinícolas del Ministerio de Agricultura, los catadores, bodegueros y viticultores en su mayoría, tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre el momento de la denominación y los cambios que deberá afrontar en un mercado cada vez más competitivo. Las tres sesiones intensivas de cata, en la que se examinaron marcas de las más diversas procedencias, pusieron de manifiesto que el mercado de los tintos jóvenes resulta cada vez más apetecible. Desde O Ribeira hasta la comarca zamorana de Toro, aumentan las bodegas cuyos vinos pueden hacer sombra a Ribeira Sacra. ¿Por dónde pasa el futuro de esta denominación de origen? ¿Hay que mantener la misma línea o llegó el momento de dar un paso adelante? Para José Serrano, un vistazo a los vinos de Ribeira Sacra pone de manifiesto que las bodegas están muy cerca del tope que se puede esperar de las elaboraciones con la variedad Mencía. «Habría que plantearse el complementar la Mencía con otras variedades, fundamentalmente gallegas. La tecnología es universal, lo que no es trasladable son las condiciones del medio», explica el representante del Ministerio de Agricultura a modo de conclusión de las jornadas celebradas en el multiusos de Monforte. Adiós a la exclusiva Aprovechando la senda abierta por Ribeira Sacra, otras comarcas productoras, como Valdeorras y El Bierzo, comienzan a explotar comercialmente el reclamo de la variedad Mencía, que hasta ahora rentabilizaban casi en exclusiva los bodegueros de esta zona. La creciente competencia, en un mercado de reducidas dimensiones, como es el gallego, sitúa a Ribeira Sacra ante el dilema de tener que diferenciarse claramente de otras ofertas. Serrano aboga por un cambio tranquilo. «No se puede traicionar a la Mencía por las cualidades indiscutibles que tiene, aunque se podría echar mano de otras variedades, como el Albarello, el Caíño o el Sousón, para reforzar esas características de frescura y frutosidad, con otras virtudes». Muchas bodegas han introducido variedades complementarias en sus elaboraciones para prolongar su vida en la botella. Otras han elegido el camino del envejecimiento en madera para seguir sorprendiendo a un consumidor cada vez más exigente y ávido de novedades. Serrano tiene muy claro que cualquier innovación debe llevarse a cabo a partir de cepas autóctonas. «Fuera de Galicia hay buenos vinos de Tempranillo, pero ninguno de Caíño».