El Concello ha limpiado el espacio protegido del castillo que ya espera la suelta de fauna autóctona El reciente desbroce del recinto permite su disfrute por los turistas
09 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es un pequeño universo verde, un espacio protegido o parque que cubre un territorio bañado por el arroyo Rial, zona rica en vegetación arbórea y reforzada su belleza por las ruinas del castillo. El visitante llegará al pueblo y descenderá por una carretera local hasta un punto que supera ligeramente el kilómetro de distancia. Allí, un camino de carro nos conducirá bien hasta el riachuelo bien hasta la fortaleza. Es un territorio de 18,50 hectáreas todo cercado a lo largo de casi dos kilómetros con postes de madera tratada y tela metálica. El Concello acaba de realizar el desbroce de la zona para que todos los senderos y espacios queden limpios y bien visibles. Porque lo que se va a hacer ahora es una suelta de fauna autóctona: liebres, conejos, ciervos, burros, caballos y patos. El lugar tiene mucho encanto por sus zonas de descanso en plena naturaleza, con bancos y mesas de piedra, dispone además de un refugio recuperado, y un molino que aporta ese toque idílico al entorno y que será puesto en funcionamiento. De igual modo se recuperaron los antiguos recintos feriales. El camino de carro nos lleva a la fortaleza medieval de planta poligonal en cuyo centro se adivina el arranque de una torre del homenaje. La vista del valle con Pousada al fondo merece la pena. Las setas adornan el suelo repleto de bellotas.