LA TRIBUNA
18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.ES UNA PENA que los vecinos de Sarria no acudan a los plenos para ver el talante político y ético de algunos ediles. En el último pleno, el alcalde criticó la forma de convocatoria de ciertos cursos profesionales de la Consellería de Familia. La respuesta del portavoz del PP, Fernando Carlos Rodríguez, fue acusarle de incoherencia al haber impartido Garrido, como veterinario, clases en esos cursos. Públicamente acusó al alcalde de aprovechar políticamente esa docencia. Rodríguez parece no entender qué es la profesionalidad y qué es la ética política. El que firma esta carta es médico. Al igual que otros muchos profesionales, cuando trabajamos, nuestra ideología política se queda en casa. Un buen profesional se entrega a su trabajo sin preguntar la ideología de sus pacientes. También soy docente y doy clases en diferentes sitios. Y aquí los profesionales también sabemos diferenciar lo que es transmisión de conocimientos y de ideología y cuál es el lugar adecuado para dichas enseñanzas. Rodríguez no entiende lo que es profesionalidad. ¿Será que después de tantos años como político lo ha olvidado? Ahora comprendo cómo, después de tres años participando en los cursos de una ONG de nuestro pueblo, desde que acepté la responsabilidad política de un partido diferente al PP, dicha organización no me invita a participar como docente. Claro que sabiendo como piensa el líder del PP, estará preocupado pensando que aquellos profesionales que no compartimos sus ideas políticas podamos utilizar los cursos para convencer a los alumnos de nuestras ideologías. Afortunadamente, para muchos la profesionalidad y la ética política están muy altos en nuestra escala de valores. Sin embargo, usted ha hecho bueno el refrán que dice «piensa el ladrón que todos son de su condición».