Dolores Fraga vive en un sitio privilegiado: desde su terraza puede observar todos los días los paseos de los turistas por la muralla. Pero ella no se limita a contemplar la belleza del monumento romano. Desde hace tres años reparte desde la ventana del salón de su casa unos folletos que informan de los lugares de interés del concello. «Fui a charlas que hablaban de la importancia de que la muralla fuese declarada Patrimonio de la Humanidad. Quise colaborar y recogí folletos que reparto desde mi piso», asegura, y añade que no le importa perder dos o tres horas al día en esta actividad. Fraga consigue los trípticos en el fielato de San Fernando. De vez en cuando intenta coger también algunas pegatinas para regalárselas a los visitantes de menor edad. A Dolores le encanta salir todos los días a la terraza y retratar a la gente que pasea por la muralla. Cuando los turistas detienen la marcha para hablar con esta voluntariosa guía turística, ella les hace una foto y, si consigue la dirección de los improvisados modelos, se las envía por correo. A esta lucense también le gusta tener a mano una buena bolsa de caramelos para los más pequeños. «Me encanta ver a los grupos de niños que vienen a la muralla acompañados por sus profesores». Dolores aún tiene tiempo para repartir pósteres de la ciudad cuando sale de viaje. Covadonga es el último destino donde esta lucense de adopción -aunque nació en Vilalba, lleva 30 años viviendo en Campo Castelo- ha dejado estos carteles. Los responsables de Turismo del Concello pueden respirar aliviados si cuentan con la ayuda de personas como Dolores.