La tecno rumba llega a Chantada

Pilar Freire CHANTADA

LEMOS

Una gran cantidad de personas se acercaron a la plaza de Santa Ana para seguir el concierto de Camela Los madrileños repasaron su discografía durante algo más de hora y media

28 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

En la plaza de Santa Ana no cabía ni un alfiler. A las doce y media de la noche del martes, una gran cantidad de vecinos se reunian en la plaza de Santa Ana para disfrutar de la techno rumba de Camela. Los más afortunados pudieron disfrutar del concierto desde las ventanas de las casas que rodean el recinto. Algunos continuaron la juerga desde el mediodía y llegaron con las camisetas de las peñas que participaron en la Festa da Empanada de Merlán. A la una menos cuarto de la madrugada, Ángeles, Dioni y Miguel Ángel aparecieron en escena entre los aplausos y el griterío del respetable. Durante algo más de hora y media, los madrileños hicieron un repaso de sus ocho años en el mercado musical, desde su primer disco, Lágrimas de Amor, hasta su último trabajo, Amor.com. Un recorrido en el que no faltaron éxitos como No puedo estar sin él, Sólo por ti, Un minuto de amor o Lágrimas de amor. Camela demostró que sabía como animar a una concurrida plaza con ganas de fiesta. Entre juegos de luces discotequeros, los reyes de la tecno rumba representaron historias de celos, de amor y desamor. Entre tema y tema, contaron anécdotas, piropearon a las chicas y hasta se atrevieron con el apaga o candil. Dioni dedicó unas de las canciones más conocidas de la formación, Amor imposible, a sus fans chantadinas: «Quiero dedicar una de mis canciones favoritas a las chicas de Chantada, que sé que son todas muy guapas» Uno de los momentos más esperados llegó con Sueño contigo, cuyo estribillo fue coreado por los jóvenes que se agolpaban delante del escenario. Miguel Ángel, el que le aporta ese sonido tan particular a Camela con el teclado, presentó La Estación del querer. Explicó que era una historia real que le había contado una chica en Madrid y animó a todas las que estuvieran en la misma situación a «seguir respirando». El público siguió las desventuras de una adolescente enamorada que narraban los dos vocalistas con los mecheros encendidos. El espectáculo se prolongó hasta pasadas las dos de la madrugada. Después de los bises, los madrileños despidieron entre los aplausos de la multitud las fiestas patronales de Chantada, que este año se presentaron bastante agitadas.