De Frigsa al Primero de Mayo

La Voz

LEMOS

PRADERO

Las viviendas de la antigua cárnica mantienen su solidez a los 45 años, pese a la falta de cuidados

29 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Todo el mundo las conoce, más antes que ahora, por las «viviendas de Frigsa», aunque desde hace una década están en la plaza Primeiro de Maio, nombre un poco desfasado desde que la popular cárnica abandonó la zona. La empresa desapareció, pero las viviendas todavía están ocupadas mayoritariamente por antiguos empleados ya jubilados, como Isidro, que lleva 32 años en su actual emplazamiento residencial, y antes había vivido en el edificio también levantado por la empresa del otro lado, en las proximidades del actual colegio de Paradai. «Eu non son dos máis antiguos aquí, porque hai xente que sigue ocupando o mesmo piso que estrenou no ano 57, cando foron feitos». En la plaza Primeiro de Maio hay 80 viviendas de entre 85 metros cuadrados y 110, repartidas en tres edificios de 24 cada uno, y en otro de 8. Como era costumbre en le época, las plantas bajas también están destinadas a pisos, que hoy tiene la mayor parte de las ventanas con barrotes de hierro y aluminio, con lo que la plazoleta ofrece un aire de patio de centro penitenciario. Durante 25 años los trabajadores de Frigsa abonaban un módico alquiler. Cuando transcurrió el plazo legal de protección les fue ofrecida la posibilidad de adquirirlos, a precios que oscilaron entre las 100.000 pesetas (de la época), los más pequeños, y las 226.000 los más grandes. Dentro del recinto hay otro inmueble construido para viviendas de los trabajadores, aunque al final las ocuparon los mandos. El deterioro de las casas es evidente, como lo es el de la pequeña urbanización. Sin embargo, mantienen intactas las sólidas paredes con piedra a la vista.