NI «MILAGROS» NI DESINFORMACIÓN

La Voz

LEMOS

ALFONSO DIÉGUEZ

30 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Teniendo la intención de viajar a la ciudad de Tula (Rusia), con nuestra hija de 9 años para someterla a una intervención quirúrgica sólo posible en ese país, pedimos al Sergas las ayudas establecidas para operaciones en el extranjero. En febrero iniciamos los trámites. Nos pidieron una instancia acompañada de un informe traumatológico que aconsejase la operación. Pero no debió ser suficiente, porque nos solicitaron su ampliación. Conseguimos la ampliación y la enviamos a la consellería. Aún así, se ve que aún era insuficiente. Viendo que la respuesta se demoraba y la partida estaba al llegar, recurrí al teléfono. Como respuesta, me dicen que aún deben consultar con especialistas. Yo creía que el traumatólogo que se ocupa de mi hija era un especialista. Para el Sergas no debe serlo. Para ellos, un especialista es el doctor José Antonio Cortés Laíño, neurólogo del hospital Xeral-Calde. A este caballero no le duelen prendas en publicar el día 23 en un periódico provincial que cinco familias de Lugo vamos a operar a nuestros hijos con la «técnica milagrosa», y que ha procurado informarse para opinar. Hasta tal punto llega su información que ha adivinado que nuestro grado de desesperación es tal que nos acerca a la obnubilación. Él dice que si la enfermedad es imaginaria aumenta la posibilidad de «milagro». Ninguno de los que ya se han operado en Rusia -160 de toda España- son enfermos imaginarios. Todos tienen su certificado de minusvalía. Si se informase como debiera podría contar con la experiencia de las familias, pero me da la sensación de que su búsqueda no fue más allá de un reportaje publicado el 27 de enero en El Mundo. Aún así, si leyó hasta el final habrá visto una dirección de Internet que le aconsejo visite. No se moleste en rebuscar el artículo, yo se la doy: visite www.ulzibat.com y no deje de echar un vistazo a la sección «recortes de prensa». De todas formas, el Sergas tampoco parece haberse molestado mucho en buscar fuentes para informarse. No se han dirigido a una sola familia, ni de las que vamos a ir ni de las que ya han ido (160, recuerden). Muchos son gallegos, no están tan lejos. Si no les interesa ver el antes y el después de las operaciones, sigan sin preocuparse, que estamos haciendo grabaciones en vídeo y, si quieren, ya les enviaré una copia al final del proceso. Al final, nadie es perfecto. Ni la Administración, ni los médicos, ni los pacientes. Como dice el señor Cortés: «Después de todo, somos humanos». Y yo añado: Todos, los discapacitados también.