Los paisajes de la montaña, la riqueza botánica y la arquitectura tradicional caracterizan una peculiar ruta en el municipio de Quiroga La ruta que lleva desde Quiroga hasta el pueblo de Cereixido se caracteriza por la espectacularidad de los paisajes y una singular riqueza botánica en la que se reflejan las peculiaridades climáticas de la comarca. Antiguos olivares, numeras especies de árboles y plantas melíferas y uno de los mayores tejos de Galicia jalonan el recorrido. El pueblo de Cereixido destaca además por su arquitectura tradicional y por la presencia de unos hornos de cal que dan testimonio de una actividad secular hoy abandonada.
25 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La belleza del paisaje que rodea esta ruta se hace especialmente patente cuando la carretera empieza a ascender hacia Paradaseca. A la derecha se ve la Serra do Cereixido y por debajo se divisan excelentes vistas del cañón del río Soldón. Los primeros olivos aparecen cerca de Paradaseca, en cuyas inmediaciones están los restos de la antigua ferrería de A Gorgueira y tres molinos de aceite abandonados. Colmenas y albarizas salpican el paisaje durante todo el trayecto hasta Rugando, donde una ferrería creada por los monjes de Samos en el siglo XVI ha sido transformada en hospedaje de turismo rural. Más adelante, antes de Cereixido, puede visitarse un grupo de antiguos hornos donde se calcinaba la piedra para obtener cal para la construcción. El pueblo de Cereixido está en una ladera, en medio de un gran souto de castaños, y conserva en buen estado su arquitectura tradicional. En la parte alta de la localidad se halla la iglesia de Santa María, que destaca por la ornamentación de su fachada y su puerta. Junto a ella está uno de los tejos de mayor envergadura de la provincia y también uno de los más antiguos, ya que se le calculan unos 500 años de edad.