ROCÍO NÚÑEZ CRÓNICA La suspensión de la muestra de anticuarios está generando un gran malestar entre distintos sectores
28 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«Mal de unos, beneficio de otros. Si los anticuarios de aquí no quieren celebrar la feria, ya verás que pronto otro municipio más espabilado se encarga de montar una muestra de este tipo. Ya nos pasó con Silleda y ahora volverá a suceder lo mismo con las antigüedades. Nosotros debemos ser los únicos borregos que tropezamos dos veces con la misma piedra. Y con poco que nos esforcemos, somos capaces de tropezar hasta cinco y seis veces». Con esta ironía un sarriano expresaba ayer su opinión con respecto al anuncio de suspensión de la feria de antigüedades. Mientras los comentarios en torno a la suspensión de la feria están en boca de todos, la asociación ha comenzado su andadura de forma precipitada hacia la desintegración. En realidad, el camino hacia su desaparición comenzó mucho antes y parece que la falta de entendimiento entre algunos de sus miembros también pudo influir a la hora de suspender la feria. Hay quien asegura que ya se han presentado dimisiones que terminarán por enterrar definitivamente a la asociación. Sólo el milagro del diálogo podría salvar a un gremio que como colectivo se encuentra en fase terminal. Por otro lado, ahora hay muchas personas interesadas en buscar a los culpables que han llevado a los anticuarios a suspender la convocatoria. Como es habitual, en este acto los protagonistas son los representantes políticos. Después de anunciar la suspensión de la feria parece ser que el alcalde, Claudio Garrido, convocó una reunión con los anticuarios el viernes pasado. La reunión que no llegó a celebrarse porque miembros de la asociación señalaron que la posibilidad de reconsiderar la decisión era prácticamente nula. Sin embargo, otra parte del gremio dice que el alcalde ni siquiera se molestó en pasar por allí. El portavoz del PP, Fernando Carlos Rodríguez, también tenía previsto reunirse en la sede de su partido con el gremio. Aunque de momento se desconoce si habrá reunión, algunos anticuarios se negaron a acudir porque quizás este encuentro podría sentar mal al alcalde. Finalmente, la más acertada fue sin duda la portavoz del BNG, Sabela Caldas, que por los cauces oportunos envió un escrito al Concello solicitando al gobierno local que convocase una reunión con todos los partidos políticos y los miembros de la asociación para intentar salvar la feria. Sólo si todos los implicados en la celebración de este evento cediesen un poco será posible celebrar una feria con la calidad que Sarria merece. De lo contrario, como decía un vecino, a lo máximo que puede aspirar este pueblo es a darse a conocer por la feria del cangrejo. Una muestra que dejaría patente que los sarrianos, en vez dar pasos hacia adelante, los dan hacia atrás.