«Comía sempre eu só na cuadra»

Carlos Cortés
CARLOS CORTÉS MONFORTE

LEMOS

Un discapacitado psíquico es internado en un asilo después de que unos vecinos denunciasen que su familia lo maltrataba José Patón acaba de cumplir 62 años. Nació y vivió en Madrid hasta que se quedó huérfano a los 6 años y fue trasladado a la aldea monfortina de Marcelle, el lugar de origen de su madre. Discapacitado psíquico, acaba de ser internado en el asilo San José ante las sospechas de que sus familiares no le dispensaban un trato correcto. El juzgado investiga una denuncia por supuestos malos tratos interpuesta por unos vecinos contra los tutores de Patón.

03 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

José Patón ocupa desde finales de agosto una de las habitaciones del asilo San José, regentado en Monforte por la congregación de las hermanitas de los ancianos desamparados. Llegó al asilo con las manos y los pies cubiertos de llagas y lleno de rencor hacia su primo, quince años mayor que él, y la esposa de éste, el matrimonio que ejercía como su tutor desde que fue legalmente declarado incapacitado y que, según la denuncia de los vecinos, lo sometía a supuestos malos tratos y vejaciones. Según su relato, entrecortado por la emoción y las ganas de olvidar, vivió siempre a las órdenes de sus primos. Trabajaba para ellos en casa y en el campo, y a cambio sólo recibía un trato de total desprecio. «Eu vivía coas ovellas, facía de ventre na corte e durmía no piso, sen colchón», asegura. Por miedo, procuraba no quejarse. Su relación con los vecinos era limitada. «Non querían que falase con ninguén, nin que lle dese un abrazo a ninguén; comía sempre só, na cuadra». Traslado voluntario Cansado de afear su conducta al tutor de José Patón, un vecino decidió a finales de agosto alertar a los servicios sociales y al juzgado. El escrito presentado en el Ayuntamiento provocó una visita oficial a la casa de José Patón y sus tutores. Carmen Martínez, la asistenta social que se encargó del caso no pudo constatar la existencia de malos tratos. «Sí ví cómo tenía las manos y los pies, y ví que este hombre allí estaba mal y que había muchos problemas». En vista de la situación, la asistenta social propuso a los tutores el traslado de José Patón a una residencia. «Ellos aceptaron enseguida, así que sólo tuve que tramitar el ingreso en el asilo». El informe de los servicios sociales del Ayuntamiento sobre este caso están en poder del juzgado número uno de Monforte, que investiga la denuncia y toma declaración estos días a los implicados.