La dimisión del presidente, Ramiro Loureiro, provoca una reacción en cadena de consecuencias imprevisibles Cuando todo parecía indicar que la azarosa existencia de la Sarriana en los últimos años daba paso a una etapa de estabilidad con la llegada del nuevo presidente, Ramiro Loureiro, la situación ahora es caótica. La dimisión del mandatario deja al club al borde del abismo y provoca una reacción en cadena de consecuencias imprevisibles. Varios miembros de la directiva anuncian su desvinculación total de la operación llevada a cabo y técnicos y jugadores se mantienen en compás de espera a una semana del inicio liguero. Al otro lado del escaparate espera un Manuel Somoza que en buena parte es el responsable de la actual situación
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.. REDACCIÓN SARRIA La tormenta azota de nuevo a una Sarriana que no gana en los últimos años para sobresaltos. La dimisión del presidente, Ramiro Loureiro, pone a la entidad contra las cuerdas a unos días del inicio de la competición en la Primera Regional. Varios directivos se desvinculan y aseguran que «si bien es cierto que el presidente electo en las elecciones del pasado 29 de junio, Ramiro Loureiro, había comunicado a la directiva su intención de dimitir el pasado 14 de agosto por problemas de trabajo, un pacto de caballeros postergó la dimisión a una vez iniciada la campaña y la actual junta seguiría al frente hasta el final de la temporada en la que convocaría elecciones». Sin embargo, los acontecimientos se precipitaron y el pasado viernes en una operación no se sabe muy bien por quien dirigida Ramiro Loureiro dimitía ante la federación de forma irrevocable, sin consultarlo con su propia junta. La apelación del ex-candidato a la presidencia, Manuel Somoza, ante el Tribunal de la Xunta de la impugnación de las elecciones a la presidencia que ganó Ramiro Loureiro, pudo ser el detonante. Inmediatamente varios directivos se desvincularon de todo proceso, como son los casos del vicepresidente primero, Francisco López, el secretario y el tesorero, Iván López y Juan José Díaz y los directivos Manuel Carreira y JM López. Según manifiestan «consideramos de una total irresponsabilidad el paso dado y un tiro en la nuca al club. Quien mueve los hilos es el único responsable y sabrá qué hacer a partir de ahora». La ilusión con la que la masa social, así como de todos los componentes del club se trunca según dicen los directivos dimisionarios. «La respuesta del pueblo fue clara ya que más de cien nuevos socios se dieron de alta en la entidad y la recuperación de anunciantes supera en estos momentos el medio millón de pesetas. Teniendo en cuenta que se pudo comenzar a trabajar a partir del 28 de julio, fecha en la que la federación ratifica al presidente, por la impugnación presentada por el señor Somoza, los resultados son del todo satisfactorios», aseguran.