ROCÍO NÚÑEZ TESTIGO DIRECTO Un grupo de diputados eclipsó al líder en su visita al centro de discapacitados
03 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La visita de ayer al centro de discapacitados psíquicos (Camp) de Sarria del líder del BNG, Xosé Manuel Beiras, estuvo rodeada de ciertas, llamémoslas circunstancias paranormales, que generaron una situación un tanto esperpéntica, suponemos que fruto del nerviosismo previo a unas elecciones autonómicas. Resulta que Beiras tenía programado visitar Sarria y los miembros de su partido en la provincia quisieron aprovechar la ocasión para que visitara algunas instalaciones de la comarca. Se decantaron por solicitar una entrevista con el director del Camp, Avelino Méndez. La confirmación tardó un poquito en llegar, pero llegó. Todo listo y preparado. A última hora del lunes, el BNG recibe la notificación de que su líder tendrá el honor de ser recibido -curiosamente- por la directora xeral de Asuntos Sociais, Corina Porro. Hasta aquí todo normal, porque al fin y al cabo ella es la máxima responsable del área. Sin embargo, cuando Beiras llegó ayer al Camp, se encontró con que no sólo le recibía Corina, sino toda la comitiva parlamentaria de Sanidade. Allí estaban parlamentarios del PP y del PSOE, algunos de ellos avisados a última hora. Vamos, que con un poquito más de tiempo hubiera acudido a recibir a Xosé Manuel hasta los gaiteiros de Fraga. A partir de estos momentos la visita se desarrolló con mucha diplomacia, muchas sonrisitas, pero con multitud de murmullos en los pasillos, sobre todo de los nacionalistas. Eso sí, viendo la coyuntura, el que más y el que menos aprovechó para sacar partido a la situación. Los trabajadores hicieron entrega a Beiras y a Porro de una hoja informativa con sus reivindicaciones. El nacionalista agradeció irónicamente el poder de convocatoria que tuvo el anuncio de su visita. Porro hizo campaña para el PP y explicó ante las mismas narices de Beiras una inversión de más de seis mil millones que van a realizar en este tipo de centros en un plan de cuatro años. Corina Porro llegó a manifestar que la visita al Camp respondía a las habituales de la comisión de Sanidade a estos centros, mientras Beiras disimulaba sin dar crédito a la magnífica jugada que le estaban haciendo. Los que también estaban preparados para el recibimiento a Beiras fueron algunos de los residentes que al comunicarles que vendría un señor de pelo blanco a verlos, no dudaron en lanzarse, por confusión, en brazos de un veterano informador local para explicarle que sus cuidadores trabajaban mucho y cobraban poco. Vamos toda una odisea, pero en esta ocasión en el Camp. Eso sí, la comitiva parlamentaria, quizás por cansancio, ya no acudió a la conferencia que Beiras ofreció a las nueve y media en el hotel NH.