Víctimas de la enfermedad invisible

Carlos Cortés
CARLOS CORTÉS MONFORTE

LEMOS

Los afectados por fibromialgia en el sur de Lugo luchan contra la incomprensión oficial y la falta de información de los médicos Provoca cansancio y dolor muscular difuso, pero no deja rastros detectables en los análisis médicos. Es la fibromialgia, y quienes la padecen sufren el calvario añadido de la incomprensión de quienes piensan que lo suyo es, en el mejor de los casos, sólo algo psicológico. La fibromialgia no fue definida y clasificada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud hasta 1990. Una asociación con sede en Santiago y representantes en el sur de Lugo intenta agrupar a los enfermos gallegos de esta dolencia para trabajar a favor del reconocimiento de la fibromialgia como factor de incapacidad laboral.

17 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La fibromialgia es una enfermedad de mujeres -menos del 5% de los pacientes son hombres-, y la seguridad social no la contempla como motivo de baja pese a que según los pocos estudios realizados al respecto afecta a alrededor del 4% de la población gallega. No hay pruebas objetivas capaces de detectarla, así que su diagnóstico depende únicamente de las explicaciones del enfermo. Y a muchos médicos, eso no les basta. Dolores Bermúdez, presidenta de la Asociación Galega de Fibromialxia asegura que cada enfermo espera una media de siete a doce años para ser reconocido como tal. «Andamos a tumbos polo hospital pasando dun especialista ó outro para rematar, moitas veces, no psiquiatra», asegura. La incomprensión explica que muchos enfermos acaben por caer en la depresión pese a que ésta no es una dolencia directamente asociada a la fibromialgia. Y si esto ocurre entre médicos, los enfermos lidian con auténticos problemas en su entorno personal y laboral. «Faltan -dice Dolores Bermúdez- equipos de valoración competentes e coñecedores da enfermidade que apliquen os novos criterios de valoración médico-legal para acreditar os graos de incapacidade». La agrupación de enfermos, constituida en Santiago en septiembre del año pasado, tiene ya 390 socios y trabaja con dos objetivos fundamentales: informar a los médicos que no conocen suficientemente este mal y arrancar a las administraciones públicas el reconocimiento oficial de este mal como causa justificada de bajas laborales.