En un pueblo de Pobra do Brollón se conserva la herencia de una doble tradición artesanal y musical El pueblo de Ferreiros, en Pobra do Brollón, debe su nombre a la antigua fama de un oficio hoy prácticamente desaparecido pero que todavía tiene cierta presencia en la localidad. En Ferreiros vive José Parada Aira, que aún hoy trabaja de vez en cuando en la vieja fragua construida por su padre hace más de setenta años y que a la vez es heredero de una importante tradición musical local. El pueblo también posee un notable patrimonio arquitectónico, que merecería estar bastante mejor conservado.
05 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.A esta aldea de Pobra do Brollón se accede por la carretera local LU-653, que conduce dede la capital del municipio hasta Hospital do Incio. Un desvío a la derecha en el kilómetro tres nos lleva a Ferreiros. También se puede llegar desde Pousa, en la carretera de Pobra do Brollón a Saa. Como su nombre indica, éste fue un pueblo de ferreiros en el que llegaron a trabajar simultáneamente cuatro fraguas. Hoy en día sólo se conserva la de José Parada Aira, aunque en ella se han llevado a cabo algunas modificaciones. José Parada heredó el oficio de su padre, Arturo Parada Pombo, que construyó la fragua en 1929, pero que ya se había ejercitado desde mucho antes en las tareas de ferreiro utilizando un pote a modo de fogón. Allí preparaba el fuego a base de carbón, avivando con un pequeño fuelle para a continuación poder templar pequeñas cantidades de hierro. José ayudaba a su padre en las labores de la fragua, que atendía los encargos de numerosos vecinos. Lo que más demanda tenían eran las herraduras para animales, que ellos mismos ferraban, y también para zocas. El vecino de Ferreiros se inició en el oficio ferrando cientos de zocas. En la fragua también se fabricaban y componían herramientas de todo tipo: guadañas, ferraxes para carros, arrellas para los arados... En la actualidad, José Parada apenas utiliza la fragua. Sólo en contadas ocasiones trabaja en ella para arreglar alguna herramienta, pero conserva todos los elementos tradicionales excepto el barquín o fuelle, que ha sido sustituido por un ventilador eléctrico, más práctico y eficiente. Está conectado al fogón mediante una tubería y el caudal de aire insuflado se regula con una simple llave de paso. Las herramientas más usadas en el taller eran las tenazas curvas y rectas, el martillo, la maza y el yunque.