Éxito de participación con sabor agridulce

REDACCIÓN MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Los comerciantes aguardaban una mayor respuesta a la concentración de protesta frente a la casa consitorial Los comerciantes de Monforte respondieron de forma casi unánime a la convocatoria de cierre, pero la concentración de protesta contra la liberalización de horarios frente a la casa consistorial estuvo un tanto desangelada. La mayoría de los asistentes expresaban su extrañeza por un nivel de participación que no estuvo a la altura de importancia del sector servicios en la economía local. Los empresarios autónomos también echaron en falta una mejor organización para evitar la apertura de las grandes superficies. «Pechamos para encherlle os bolsillos ós que están abertos», se escuchaba en los corros que se formaron en la calle Comercio.

10 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El pequeño comercio teme las consecuencias que pueda tener a medio plazo el decreto de liberalización de horarios, pero los empresarios autónomos midieron sus gestos de protesta. «Dentro de un par de años más de uno lo puede pasar mal y por eso esperaba otra cosa», señalaba el directivo de la CEL José Meijide presente en la concentración frente al ayuntamiento. A lamayoría de los asistentes les indignaba que los esquiroles estuviesen haciendo su agosto particular e incluso llegaron a plantearse la posibilidad de trasladar la concentración al exterior de los contados locales que mantenían sus puertas abiertas al público. Al final, las protestas lo fueron sólo de palabra. «No sé cómo puede haber todavía quien les aplauda por abrir. Cuando dominen el sector y hagan lo que les dé la gana con los consumidores veremos lo que dicen», se quejaba el propietario de una tienda de alimentación. A su lado, una empresaria autónoma del sector de la confección dejaba clara la importancia de la huelga para la económía local con una nota de humor. «Aquí somos como fenicios, vivimos todos del comercio». La protesta de los comerciantes coincidió con la concentración contra el último atentado de ETA, al igual que sucedió en Sarria. El alcalde de Monforte departió posteriormente con los industriales que se habían dado cita en la calle Comercio.