Perspectivas de un ilustre prelado

F.A. MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Cinco ponencias de carácter muy diferente fueron presentadas en la primera jornada sobre Rodrigo de Castro La historia de la nobleza gallega, la evolución socioeconómica de la comarca de Lemos y el ceremonial público del siglo XVI fueron algunos de los aspectos tratados ayer en la primera jornada sobre el cardenal Rodrigo de Castro, que reunió a un numeroso público en la Casa de Cultura monfortina. Las jornadas concluyen hoy con una serie de ponencias sobre arte, arquitectura e historia eclesiástica.

05 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La primera jornada comenzó con una conferencia de Eduardo Pardo de Guevara, director del instituto Padre Sarmiento y autor de Los señores de Galicia, una reciente obra sobre la estirpe de los condes de Lemos. La charla se centró preciamente en la historia de este linaje, al que perteneció el cardenal Rodrigo de Castro como hijo de la tercera condesa de Lemos, Beatriz de Castro. Según afirmó Pardo de Guevara en su exposición, en la personalidad y el comportamiento del prelado monfortino se pueden percibir algunos de los principales rasgos que caracterizaron a su familia a lo largo de los tiempos. Uno de ellos sería la profunda identificación de la estirpe con su territorio, que distinguió a los condes de Lemos de otros linajes nobiliarios gallegos. El conferenciante señaló asimismo que el apego de Rodrigo de Castro al boato y a las ceremonias aparatosas -resaltado por sus contemporáneos- se debía a que «estaba penetrado del prestigio de su estirpe», la cual era reconocida desde antiguo como «cabeza visible de la nobleza gallega». La siguiente conferencia, a cargo de Xosé Manuel Salgado, se centró en la relación de Rodrigo de Castro con algunos escritores de su tiempo y el reflejo que tuvo su figura en diversas obras literarias. La tercera ponencia, pronunciada por Roberto López López, versó sobre el reglamento de las ceremonias y celebraciones públicas de la segunda mitad del siglo XVI en Galicia. El conferenciante señaló que estos reglamentos conformaban un «andamiaje propagandístico» cuya finalidad era formar un clima de opinión propicio a las autoridades de una época en la que se trataba de consolidar la monarquía hispana.