En las proximidades de la aldea de A Seara, en la montaña de Quiroga, se esconden los restos de tres explotaciones mineras Las montañas de O Courel esconden rutas en las que el pasado se esconde detrás de cada recodo del camino. En las proximidades de la aldea de A Seara, aún dentro del término municipal de Quiroga, se esconden los restos de dos minas de oro de origen romano, y de otra de hierro explotada el siglo pasado. La riqueza de esta última era tal que el mineral era extraído a cielo abierto, tal y como delatan las huellas marcadas para siempre en las rocas. Carlos Rueda, el autor de la guía de senderismo publicada recientemente por La Voz de Galicia incluye desde esta semana información sobre estos parajes en una página de Internet.
01 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Las antiguas minas de hierro y oro de A Seara se encuentran en el entorno del monte Formigueiros. Llegar a ellas no es tarea fácil, y no es para nada recomendable intentar visitar las cuevas que quedan en pie de las explotaciones auríferas porque sufren frecuentes derrumbamientos. Sí es del todo recomendable seguir la ruta trazada por Carlos Rueda alrededor de los restos que todavía dan testimonio de la frenética actividad industrial que se cebó en esta parte de la sierra de O Courel hace dos mil años. Para acercarse a la zona minera de A Seara hay que situarse en una pista de construcción reciente que parte del camino que une la aldea de Vieiros y el monte Formigueiros. La pista recorre la ladera en la que todavía pueden verse restos de una enorme veta de hierro. El recorrido está salpicado de los restos de las pequeñas canteras que iban abriendo al aire libre los venaqueiros que después trasladaban el mineral a las ferrerías de las aldeas próximas. El paseo nos conduce a la Fonte da Uz, en la cara sur del monte Formigueiros, el lugar en el que nace el río Seara. De allí parte un canal de fabricación romana excavado en el terreno. Si lo seguimos llegaremos a la cueva de Arcos, la primera de las dos minas de oro que había en esta parte de la sierra. El canal continúa hasta la zona de Os Castros, donde quedan restos de lo que presumiblemente fueron los depósitos en los que se lavaba el mineral arrastrado desde la cueva. En la entrada de la cavidad de Arcos es bien visble la acción del hombre. La gruta recibe al paseante con una columna que separa la oquedad del exterior. El tramo final, hasta la entrada de la cueva, es obligado recorrerlo a través de un camino de cazadores. La segunda mina de oro de la zona de A Seara se encuentra en las proximidades de la de Arcos. Se trata de la gruta de Augas, una buena parte de cuyas galerías, de acceso prácticamente imposible y muy peligroso, están ahora completamente inundadas.