Juzgan a dos vecinos de Triacastela que se pelearon por culpa de una gotera

REDACCIÓN LUGO

LEMOS

Uno de ellos tuvo que ser expulsado de la sala de la audiencia por no guardar silencio La gotera de una casa fue la causa de una enemistad que acabó con un enfrentamiento entre dos vecinos de Triacastela que fueron juzgados ayer en la Audiencia Provincial de Lugo. Para Ramiro López Celeiro, de 73 años, el fiscal solicitó dos años y tres meses de cárcel y para Secundino García Díaz, de 63, una multa de veinte días con una cuota diaria de cinco mil pesetas. El citado en primer lugar tuvo que ser expulsado de la sala por no estar callado e interrumpir a su vecino cuando éste prestaba declaración.

26 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los hechos que dieron lugar al juicio sucedieron a principios de noviembre de 1997 en un pueblo próximo a Triacastela. Ramiro López se encontraba en el bajo de su vivienda en el que entró Secundino. Entre ambos se inició una discusión y en la misma el citado en segundo lugar comenzó a dirigir diversos insultos a su contrincante, al tiempo que se abalanzaba sobre él, amenazándole con que le mataría. Como consecuencia de que la situación empeoraba, Ramiro -que tenía una hoz en la mano- comenzó a forcejear con Secundino al que llegó a golpear, según el fiscal. Con el apero que portaba le rompió una parte de la chaqueta y le ocasionó una herida inciso contusa en su mano izquierda. Ramiro, en una declaración muy peculiar ya que no paró de moverse de un lado al otro del banquillo, recordó que la causa de las enemistades había sido una gotera de su casa. Recordó que, para taparla, llamó a un louseiro y posteriormente fue denunciado por Secundino, si bien no explicó los motivos. Secundino García Díaz, tras el incidente, tardó quince días en curar la herida que le ocasionaron y por la que tuvieron que aplicarle cinco puntos de sutura. Su vecino expresó que no había sido él quien se la causó y que fue fruto de una caída que sufrió en las escaleras y a los intentos del lesionado por quitarle de las manos la hoz que portaba. También dijo que quien le había insultado solía beber demasiado con mucha frecuencia. El fiscal, además de mantener la petición de penas para ambos, decidió solicitar a mayores que Ramiro indemnice a Secundino en cincuenta mil pesetas por las lesiones y en treinta mil por las secuelas que le dejaron. El representante del ministerio público calificó los hechos juzgados ayer como un delito de lesiones y una falta de amenazas.