La postura de pie favorece cierta tensión en la zona pélvica, lo que puede impedir que la vejiga se vacíe por completo
29 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Aunque todos (y todas) vamos al baño, no lo hacemos de la misma manera. Las mujeres, obligadas por su anatomía a una posición sentada para la micción, se han acostumbrado a esta postura, mientras que los hombres, en general, orinan de pie. Pero esta última postura, para muchos instintiva, podría no ser la más beneficiosa para la salud masculina. Los fisioterapeutas explican que, para una gran parte de los hombres, orinar sentados sería una mejor opción.
«Todo esto viene a raíz de un estudio que se ha publicado en marzo de este año en los Archivos Españoles de Urología en el que se analizaba si la posición de orinar de pie podía causar hiperplasia benigna de próstata», explica la fisioterapeuta Irene Vázquez, especializada en salud pélvica. «Lo que se vio fue que la posición de sentado puede ayudar a la musculatura del suelo pélvico a relajarse. Sin embargo, un hombre sano no debería tener ningún problema en poder orinar de pie o sentado y vaciar correctamente la vejiga», señala.
Cambios fisiológicos
El principal efecto de sentarse para orinar es que esta postura permite la completa relajación de los músculos del suelo pélvico. El fisioterapeuta Fernando Ramos explica en este sentido que «durante esa posición, la flexión de las caderas, el apoyo de los pies y el apoyo de la pelvis en el inodoro facilitan la inhibición de la musculatura del suelo pélvico, especialmente, de los músculos elevadores del ano y también del esfínter uretral externo». Esta relajación permite que el principal músculo encargado de la micción, el detrusor, encuentre menos resistencia a la hora de hacer su trabajo. De esa forma, la capa muscular lisa que rodea la pared de la vejiga se puede contraer con mayor facilidad para expulsar del cuerpo toda la orina.
«Además, la mecánica abdominal y pélvica se modifica. Cuando estamos de pie, lógicamente, mantenemos un tono abdominal mayor y una activación de la musculatura estabilizadora proximal de las caderas», precisa Ramos. En definitiva, todo esto permite un grado mayor de relajación al estar sentados.
¿Hasta qué punto puede afectar esto al suelo pélvico de los hombres? Almudena Prieto Baquero, miembro de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud de la Mujer y Salud Pélvica, miembro del grupo de investigación Fisioterapia en los Procesos de Salud de la Mujer de la Universidad de Alcalá y fisioterapeuta en el Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, explica que la tensión muscular involuntaria puede impactar en el vaciado de la vejiga, y señala que «sentarse evita posibles complicaciones, como que pueda quedar un volumen residual en la vejiga después de la micción».
Con todo, la experta aclara que orinar sentado no es una recomendación que necesariamente daría a la población general, sino que puede ser útil en pacientes que han tenido problemas relacionados con la zona genitourinaria. «Por ejemplo, en hombres que tienen diagnósticos como la hiperplasia benigna de próstata, que es un crecimiento no cancerígeno de este órgano, puede haber problemas de vaciado. Pueden ser pacientes que van frecuentemente al baño. En estos casos, una de las recomendaciones dentro del abordaje desde la fisioterapia sería orinar sentado», detalla. Del mismo modo, Prieto señala que orinar sentado no previene la prostatitis, pero sí puede contribuir a la efectividad de las estrategias para pacientes que tienen este problema.
Si bien no es necesario, tiene algunas otras ventajas. Como explica Ramos, al evitar la activación muscular, además de prevenir que queden residuos en la vejiga, se reduce el tiempo miccional. «En pacientes con dolor perineal, aumento del tamaño de la próstata, infecciones urológicas, estreñimiento, vejigas hipoactivas o antecedentes de cirugías urológica, se suele recomendar que orinen sentados para reducir las molestias», apunta Vázquez.
Una elección cultural
La postura que adquirimos para orinar está fuertemente influenciada por nuestra cultura. Así lo demuestra una encuesta realizada en el 2023 por la consultora YouGov, que analizó a más de 7.000 participantes provenientes de 13 países. El sondeo arrojó datos interesantes sobre los hábitos miccionales de los hombres. Alemania y Japón fueron los países donde más hombres declararon orinar sentados. En contraste, en Estados Unidos solo el 10 % de los encuestados se sientan para vaciar la vejiga.
En determinadas sociedades, se considera que orinar de pie es una conducta antihigiénica, dado que esta postura facilita la dispersión de salpicaduras, que pueden contener gérmenes. Esto puede aumentar el riesgo de propagación de patógenos, teniendo en cuenta que estos restos pueden llegar a diferentes superficies del baño.
Hábitos saludables en el baño
En caso de decidir orinar sentado, Ramos explica cómo debe ser la postura: «Hemos de sentarnos con las caderas en flexión y, muy importante, un apoyo plantar firme sobre el suelo. Las rodillas podrían estar al mismo nivel que las caderas o justo por encima de ellas, el tronco debe mantenerse ligeramente inclinado hacia adelante, no mucho, y manteniendo el tronco relativamente erguido, pero con esa inclinación anterior».
Lo más importante, advierte el experto, es «evitar hacer empuje abdominal, a través de la contención de la respiración o las detenciones voluntarias del flujo, porque a veces esto acaba generando una disinergia de ese músculo encargado de la micción. Por supuesto, lo acompañaremos de una respiración lenta, soltando el aire a lo que sería el inicio de la micción para favorecer también la inhibición refleja del esfínter uretral externo y la musculatura del suelo pélvico».
Cabe recordar que la vejiga tiene una capacidad de entre 300 y 400 mililitros, por lo que es importante vaciarla con cierta frecuencia para evitar que permanezca excesivamente llena. Aguantarse sistemáticamente las ganas de orinar es una de las conductas más perjudiciales para el suelo pélvico, porque al hacerlo la vejiga pierde capacidad de contención a lo largo del tiempo. Esto que puede derivar en problemas de incontinencia urinaria, que pueden aparecer tanto en mujeres como en hombres, si bien es más frecuente en ellas, por factores de riesgo como el embarazo o el parto.