La terapia con cacahuetes en dosis bajas podría ayudar a más niños con alergia a este alimento
LA TRIBU
Según las conclusiones de un nuevo estudio, utilizar una menor cantidad en la inmunoterapia oral produce menos efectos secundarios
04 ene 2026 . Actualizado a las 14:11 h.Una de las alergias alimentarias más frecuentes a edades pediátricas es a los frutos secos, en particular al cacahuete. Al contrario de lo que pasa con la respuesta exagerada del sistema inmune ante los huevos o la leche de vaca, esta suele ser más persistente y la única forma de evitar los síntomas es no consumir el fruto seco en cuestión.
Un nuevo estudio, elaborado por el Hospital para Niños Enfermos (SickKids) y el Hospital Infantil de Montreal, en Canadá, ha concluido que no son necesarias grandes dosis de inmunoterapia oral (ITO) para aumentar la protección del menor, sino que una dosis pequeña puede contribuir a reducir el riesgo de reacciones graves por exposición accidental, lo que supone menos efectos secundarios.
Según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap), esta estrategia consiste en la administración de raciones crecientes del alimento implicado hasta alcanzar una cantidad mayor tolerada o que represente la ingesta habitual para la edad». El tratamiento se realiza en unidades especializadas en práctica habitual, en niños con alergia a leche y huevo, pero también a otros alimentos como frutos secos, cereales o pescado.
El nuevo estudio plantea que los enfoques actuales utilizan grandes dosis con un tratamiento prolongado, una estrecha supervisión médica y, a menudo, con efectos secundarios derivados de las reacciones alérgicas. Así, esta investigación es la primera de su tipo en comparar un tratamiento de inmunoterapia oral con cacahuetes de uso común con uno de dosis reducidas en niños, y presenta evidencia para respaldar que cantidades más bajas podrían aumentar la accesibilidad a esta terapia y ayudar a proteger a más niños con alergia al fruto seco.
El trabajo, que se publicó en el Journal of Allergy and Clinical Immunology, asignó aleatoriamente a 51 menores con alergia a tres grupos: tratamiento de dosis baja (mantenimiento de 30 miligramos), otro con dosis estándar (mantenimiento de 300 miligramos) y otro de evitación, es decir, sin tratamiento.
Así, encontraron que ambos grupos sometidos a esta estrategia experimentaron incrementos significativos y parecidos en el umbral de reacción alérgica al cacahuete. «Nos emocionó descubrir que las dosis de mantenimiento de la ITO de cacahuete pueden ser mucho más bajas de lo que se creía y, aún así, contribuir a resultados positivos. Cuantas más opciones tengamos, mejor podremos apoyar la experiencia de los pacientes y brindar una atención significativa y personalizada», indicó la doctora Julia Upton, jefa de la División de Inmunología y Alergia, investigadora del Proyecto en el Instituto de Investigación SickKids, codirectora del Programa de Alergia Alimentaria y Anafilaxia de SickKids y coautora principal.
Los niños que estaban en el grupo de mantenimiento de 30 miligramos tuvieron menos reacciones adversas que el grupo de 300 mg y ninguno abandonó el tratamiento. «Esta dosis es lo suficientemente pequeña como para que incluso los niños a quienes no les gusta el sabor puedan continuar el tratamiento», añadió el doctor Thomas Eiwegger, coautor principal del estudio y científico adjunto del programa de Medicina Traslacional.
Este estudio supone la primera vez que se compara la dosis estándar con otra tan baja, y deja la puerta abierta a que la cantidad mínima de mantenimiento para obtener un beneficio pueda ser incluso menor. Todo dependería de los niños y sus familias.
¿Qué síntomas produce la alergia a los frutos secos?
Tal y como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), los signos más típicos son las ronchas en la piel (urticarias), hinchazón de labios, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Si la reacción alérgica es grave, de forma que puede poner en peligro la vida del paciente, aparecen otros síntomas como el desvanecimiento, palidez, dificultad respiratoria o respiración ruidosa, hinchazón de la lengua, sensación de opresión en la garganta, afonía o tos persistente.
Por regla general, suelen producirse de manera inmediata o en la hora siguiente tras la ingesta del fruto seco. Pero, en ocasiones, se ignora que algunas preparaciones contienen frutos secos, como la repostería o las salsas, y resulta más complicado establecer una relación.
¿Cómo se desarrolla esta alergia?
Al igual que con el resto de alergias, los síntomas no aparecen la primera vez que se consume el cacahuete o fruto seco. «Inicialmente se produce un fenómeno de “sensibilización” tras el primer contacto con el alimento. Pasado un tiempo, tras nuevos contactos con ese alimento, empiezan a aparecer los síntomas», señala la AEP. El ejemplo de los frutos secos es más complejo de detectar en bebés y este contacto puede pasar inadvertido porque, en ocasiones, están en la lista de ingredientes de las galletas, chocolates, cereales o papillas. Los cacahuetes, aunque pertenecen a la familia de las legumbres, se clasifican como una alergia a los frutos secos. Lo mismo sucede con las semillas. Por el contrario, los altramuces, los quicos de maíz y los garbanzos no se suelen incluir en la práctica en este grupo.