Martín Lázaro, oncólogo: «Combinando terapias dirigidas podemos intentar que los fármacos contra el cáncer sean más efectivos»
ENFERMEDADES
El experto ha coordinado la octava edición del Simposio Nacional de Oncología de Precisión y aprovechó la ocasión para avanzar las últimas novedades en tratamientos que ayudan a eliminar diferentes tumores
27 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El VIII Simposio Nacional de Oncología de Precisión acogió en Vigo a más de cuarenta expertos en esta área que está creciendo cada vez más a nivel mundial. En el territorio gallego, las diferentes áreas sanitarias trabajan para incorporar técnicas de precisión al tratamiento de diferentes tipos de tumores, desde el cáncer de pulmón hasta las enfermedades oncológicas genitourinarias. El doctor Martín Lázaro Quintela, jefe de servicio de Oncología Médica del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo y uno de los coordinadores del evento, hace una radiografía del momento actual del cáncer, que gracias a los avances en este campo es, en su conjunto, una enfermedad completamente distinta de lo que era hace diez años.
—Estamos en una etapa de la oncología en la que ya se utilizan de manera habitual enfoques de precisión en el tratamiento de algunos tumores, como ciertos tipos de cáncer de pulmón o de mama. ¿Cuáles son los siguientes pasos a recorrer en este camino?
—Actualmente tenemos diferentes enfoques para tratar los tumores. Está la quimioterapia convencional, que se mantiene. Pero ahora, gran parte de la investigación se centra en la inmunoterapia y en terapias dirigidas. Cada vez más nos enfocamos en tratar de encontrar alteraciones moleculares que sean decisivas a la hora de determinar el crecimiento del tumor. El objetivo se pone en bloquearlas con algún fármaco, impidiendo que ese tumor se desarrolle o, incluso, consiguiendo que llegue a disminuir de tamaño hasta dejar de verlo en pruebas de imagen. Hay nuevos fármacos que son de la familia de la quimioterapia pero que van unidos a anticuerpos dirigidos a una expresión concreta de una proteína en las células del tumor, que está más expresada que en las células normales, y esto permite dirigir esa quimioterapia hacia zonas concretas para que actúe únicamente en el tumor. Combinando terapias dirigidas podemos intentar que los fármacos sean más efectivos y que un mayor porcentaje de pacientes se beneficien de ellos.
—¿Qué tumores específicos son los que más se benefician de estos enfoques?
—El cáncer de pulmón es el caso paradigmático en cuanto a cómo ha ido cambiando en los últimos años su tratamiento. Pero ahora empiezan a incorporarse fármacos en terapias dirigidas a tumores para los que antes no teníamos esa posibilidad. Por ejemplo, en cáncer de próstata tenemos aprobados medicamentos que van dirigidos a alteraciones moleculares concretas. En cáncer de vejiga tenemos anticuerpos dirigidos a una expresión de una molécula presente en el tumor. También se están desarrollando este tipo de técnicas en melanoma, en cáncer de colon y en tumores como el colangiocarcinoma, que es un tumor de las vías biliares. Poco a poco se irán incorporando más opciones, no solo en enfermedad avanzada sino en estadios más precoces, cuando es más fácil ayudar a curar.
—¿Cuáles han sido los avances más recientes en este campo?
—En cáncer de pulmón estamos viendo que la incorporación de nuevos fármacos en fases más precoces está ayudando a que los pacientes se curen en una mayor medida. En el cáncer de vejiga, administrar inmunoterapia alrededor de la operación, con los anticuerpos conjugados, en determinadas situaciones también favorece las posibilidades de curación. En los tumores de próstata está pasando lo mismo. Luego, destacaría una nueva familia de fármacos, los T-cell engagers, que hacen que las células del sistema inmunitario se unan al tumor para dañarlo. En cáncer microcítico de pulmón, un tumor donde hemos tenido pocos avances, la incorporación de esta familia de tratamientos va a ayudar a incrementar de forma significativa la supervivencia y los pacientes que responden van a poder vivir a muy largo plazo.
—Hablar de precisión en oncología genera esperanzas. ¿Cómo se gestionan las expectativas de los pacientes?
—Ahora que tenemos, no en todas las situaciones, pero sí en muchas, un abanico de posibilidades que se va ampliando, podemos predecir mejor qué pacientes se van a beneficiar de un tratamiento y, a veces, la presencia de una alteración molecular nos indica que la administración de un tratamiento concreto no va a funcionar, con lo cual es mejor poner otra familia de fármacos. Es cierto que el campo está creciendo muy rápidamente, con la implementación de la secuenciación masiva de genes en el tumor, que nos ha ayudado a encontrar alteraciones de forma mucho más sencilla, y a veces son alteraciones para las que tenemos fármacos que han demostrado algún tipo de beneficio y eso ya se está implementando. Ocurre que, en ocasiones, tenemos unas expectativas muy amplias, pero todavía nos falta un poco.
—¿Hay expectativas puestas en el uso de inteligencia artificial, con la creación de gemelos digitales?
—Eso también sería algo que nos podría ayudar en un futuro. Hoy todavía está más lejano, pero disponer de la posibilidad de recrear un tumor para definir cuáles serían los fármacos más eficaces en ese individuo concreto nos permitiría seleccionar mejor las terapias.
—Con el envejecimiento poblacional, se prevé que aumente la cantidad de personas que tienen algún diagnóstico de cáncer. ¿Está preparado el sistema para atender a esta realidad?
—Es evidente que los diagnósticos crecen. El cáncer es una enfermedad asociada al envejecimiento, ya que este hace que nuestros mecanismos de vigilancia inmunitaria sean menos eficaces y se favorezca la aparición de determinados tumores. Esto es lo que ya estamos viendo poco a poco en la evolución de las consultas. Es cierto también que en personas mayores mejoramos la selección de tratamientos, lo que mejora la evolución de la enfermedad. Pero tenemos que estar preparados para, en un futuro próximo, dimensionar los servicios gallegos en función de este aumento de incidencia que poco a poco vamos teniendo de enfermedad más avanzada.
—En Galicia está la particularidad de que la población también vive más dispersa que en otras zonas. ¿Existen estrategias para facilitar el acceso de esos gallegos a los tratamientos y diagnósticos que tengan en cuenta estas características demográficas?
—A día de hoy, los tratamientos se administran principalmente en los hospitales. Pero también es cierto que estamos empezando a implementar algunos, por ejemplo, en Lugo o en Santiago, con fármacos concretos que se pueden administrar en domicilio. Hematología ya pone algunos tratamientos a través de programas asociados a algún centro de salud en poblaciones más dispersas. Sobre todo, terapias que tengan menos toxicidad y que sean sencillas de administrar. Los servicios de los centros de salud también habrá, en ese sentido, que dimensionarlos para facilitar la administración en un futuro, igual que los de hospitalización a domicilio que es como queremos empezar a administrar algunos tratamientos, en casa del paciente.
—En nuestra comunidad se llevan a cabo también numerosos ensayos clínicos. ¿Qué oportunidades ofrecen a los pacientes estas instancias?
—En Vigo, por ejemplo, participamos en alrededor de cincuenta estudios y eso es fundamental. No solo para el avance en el conocimiento de la enfermedad, sino en cuanto a la posibilidad de ofrecer a las personas tratamientos en el marco de estos ensayos clínicos y que de esa forma puedan acceder a terapias que se van a utilizar, a lo mejor, de forma estándar dentro de cinco años. Esta es una ventaja fundamental y es algo que tenemos que potenciar cada vez más en nuestros centros.
—¿La oncología de precisión tiene un rol en la prevención del cáncer?
—Lo que hay que fomentar principalmente en cuanto a la prevención son los hábitos saludables. Desde eliminar el consumo de tabaco y de alcohol hasta controlar la exposición al sol sin protección o utilizar vacunas como la inmunización contra el VPH, por ejemplo. Hay muchos factores asociados a la incidencia de cáncer que podemos modificar y si los eliminamos, casi la mitad de los tumores podrían ser evitables. Entre ellos se encuentra también la exposición al radón, que es la segunda causa de cáncer de pulmón y se puede controlar con una ventilación adecuada en las zonas en las que está presente.