Filtros azules para las gafas: «Su uso con los fines comerciales que se venden no está justificado»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

Las gafas con filtro azul se venden en multitud de clínicas, ¿son efectivas?
Las gafas con filtro azul se venden en multitud de clínicas, ¿son efectivas? iStock

Estos anteojos prometen evitar el cansancio, el daño en la retina y en la rutina de sueño. Sin embargo, los expertos aseguran que las razones para usarlos escasean

19 ago 2022 . Actualizado a las 16:16 h.

Hubo un tiempo en el que las pantallas no eran las culpables de todos los males. Básicamente, porque no existían. Ni consolas, ni teléfonos inteligentes, ni tablets. Como mucho, una televisión, con más culo que imagen, delante de la que se reunían vecinos de aquí y de allá para ver el programa del momento.

Claramente, eso quedó en el pasado. Ahora también tenemos una pantalla, aunque por persona. Sea el medio que sea forman parte de nuestra vida, y lo más habitual es que si no estás enganchado a una, lo estés a la otra. Horas de sueño, de ejercicio o de relaciones sociales desperdiciadas (o no) mientras refrescabas la red social de turno.

¿Dónde queda la salud en todo esto? En los primeros puestos de los más damnificados. Todavía no existe un especialista que defienda las pantallas a capa y espada. Sin embargo, son pocas las evidencias para relacionar un mala salud ocular con los dispositivos electrónicos. Al menos, de forma directa.

La solución artificial más novedosa, aunque lleva años dando coletazos, son los filtros azules, en especial, las gafas que los llevan incorporados. Que si disminuyen el cansancio visual, que si previenen enfermedades oculares, que si mejoran tu descanso. Al menos, de momento, «promesas falsas», defiende Conchi Lillo, profesora titular de la Facultad de Biología, doctora en Neurociencias e investigadora de patologías visuales en la Universidad de Salamanca. «Su uso con los fines comerciales que se venden no está justificado», sostiene Sara Bueno, doctora en Ciencias de la Visión, y responsable del área docente de Óptica, Optometría y Audiología de la Universidad CEU San Pablo, que añade: «No hay ninguna evidencia científica que sostenga que si te pones estas gafas el ojo se canse o se enrojezca menos».

Nuestros ritmos biológicos, de sueño y vigilia, endocrinos o digestivos se rigen, en parte, por la luz. Con la artificial, hemos conseguido alterarlos de manera que muchas actividades han crecido en duración, entre ellas, ponerse al día con la serie de turno o con la última publicación de tu contacto en Instagram. Un tiempo extra en el que nuestra vista se dedica a observar, continuamente, una pantalla con luz azul. Una tonalidad fría que se mueve dentro del rango del espectro de luz visible, con una longitud de onda de entre 400-495 nanómetros. Pero ojo, y nunca mejor dicho, porque este destello no solo está presente en la electrónica, sino también en la solar, y es mucho más imprescindible de lo que se podría pensar.