EE.UU. moviliza un portaviones hacia aguas próximas a Irán cuando elevan a más de 25.000 los muertos en la represión
INTERNACIONAL
El ayatolá Alí Jamenéi se ha trasladado a un búnker en el subsuelo de Teherán ante la amenaza de un ataque estadounidense. El portaviones Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados llegarán a Oriente Medio en los próximos días
31 ene 2026 . Actualizado a las 16:22 h.Dos informes han aumentado la incertidumbre sobre el alcance real de la represión en Irán durante los recientes disturbios originados a raíz de la crisis económica. La oenegé Iran Human Rights, con sede en Noruega, comunicó que el recuento final de fallecidos habría ascendido a 25.000, ocho veces más de los declarados por el régimen, tras una investigación más pausada y la reanudación parcial de las comunicaciones, que ha permitido a esta organización hablar con fuentes médicas que permanecían bloqueadas.
La revista Time ha publicado cifras parecidas en un informe en el que recoge los datos aportados por dos altos funcionarios del Ministerio de Salud iraní. Hasta 30.000 civiles habrían muerto solo los días 8 y 9 de enero, cuando se produjeron movilizaciones masivas. En ambas jornadas se registraron abundantes testimonios de cómo las fuerzas de seguridad y francotiradores disparaban indiscriminadamente contra los manifestantes. La gigantesca represión, cita la información, colapsó el sistema médico. Se agotaron las bolsas para cadáveres y las autoridades tuvieron que sustituir las ambulancias por camiones para trasladar tantos cuerpos.
Una tercera organización de derechos civiles, Hrana, con sede en EE.UU., que desarrolla un trabajo de confirmación de víctimas muy minucioso, ha documentado hasta este fin de semana 5.459 muertes, pero tiene 17.000 casos denunciados.
Las cifras, que elevan la tragedia inicial a una violencia sin precedentes, y la aparición de imágenes en aquellos lugares donde internet ha sido restaurado, o los ciudadanos manejan otros servicios alternativos, están creando un clima de confusión y estupor profundo. Algunos medios internacionales aseguran que funcionarios afines al régimen estarían obligando a las familias de manifestantes fallecidos a firmar documentos reconociendo que sus allegados formaban parte de las fuerzas destinadas a detener las movilizaciones, una supuesta manera de convertir a los represores en víctimas e incrementar el número de mártires del oficialismo.
Todo es tan secreto que hasta el hijo del presidente de Irán, Yosuf Pezeshkian, pidió el domingo a los ayatolás que levanten el apagón digital para evitar la escalada del descontento popular. A su juicio, de perpetuarse la desconexión de internet y las comunicaciones telefónicas móviles, «quienes no estaban ni están insatisfechos serán añadidos a la lista de insatisfechos». El hijo de Masud Pezeshkian, quien fue elegido presidente hace año y medio, advirtió de que la difusión de vídeos sobre las actuaciones de las fuerzas del orden es «algo que tendremos que afrontar tarde o temprano. Cerrar internet no resolverá nada, solo pospondremos el problema».
Sus palabras reflejan la división en la cúpula iraní sobre cómo manejar el alto coste el corte del internet. Al país le cuesta unos 35 millones de dólares diarios y afecta a 10 millones de trabajadores que dependen de la economía digital, reconoció este lunes el ministro de Comunicaciones y Tecnologías de la Información, Sattar Hashemi.
Los comerciantes, base de la economía nacional, protestan porque las restricciones apenas les dejan veinte minutos de conexión al día. Los camioneros también se quejan de las dificultades que sufren en las fronteras con sus documentos. Pezeshkian y Hashemi han reclamado levantar las limitaciones, pero el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional se opone tenazmente.
Castigos muy duros
Los opositores creen que esta negativa responde al miedo del régimen a que se descubran crímenes cruentos en las protestas pasadas y también a la difusión de informaciones sobre el destino de los detenidos, que algunas organizaciones elevan a 25.000 personas.
El presidente del Poder Judicial declaró el domingo que los agitadores recibirán un castigo «sin la menor clemencia».
Según medios internacionales, el líder supremo, Alí Jamenéi, se ha trasladado a un búnker secreto y ha dejado a Masud Jamenéi, su tercer hijo, al mando de todas las funciones.
La amenaza de ataque sigue presente
El aparato de seguridad del ayatolá Jamenéi considera muy probable un ataque de EE.UU., por lo que ha decidido aislarle en unas instalaciones subterráneas bajo Teherán, fortificadas y con una intrincada red de pasadizos. A medida que el presidente estadounidense ha amenazado con una intervención y ha trasladado a la zona un potente contingente aeronaval, el régimen ha recortado la presencia pública del líder supremo, que ya durante el ataque a las instalaciones nucleares iraníes del pasado junio se guareció en el búnker. Masud Jamenéi será ahora el responsable de trasladar las órdenes del líder supremo a los departamentos del Gobierno.
Este lunes, el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) anunció la llegada en breve a Oriente Medio del portaviones Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados. Coincidiendo con la movilización militar hacia aguas cercanas a Irán, en la plaza de Enghelab (Revolución), en el centro de Teherán, se instaló el mural con la imagen de un portaviones estadounidense pintado con los colores de la bandera de ese país y atacado por Irán. «Quien siembra viento, cosecha tempestades» es el lema escrito sobre la obra .