Del palacio de Miraflores a una fría celda como la de Hannibal Lecter
INTERNACIONAL
Nicolás Maduro está en el Centro de Detención Metropolitano de Nueva York
06 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Como la celda de Hannibal Lecter». Así es como se conoce al Centro de Detención Metropolitano de Nueva York (MDC). Un espacio que se ha convertido en el nuevo hogar de Nicolás Maduro tras su captura por las fuerzas de élite de la Delta Force y su posterior traslado a Estados Unidos para enfrentarse a cargos por narcoterrorismo. Ubicada en el corazón de Brooklyn, al sur de Manhattan, esta prisión compite con otra igual de temida, la Rikers Island. Ambas se disputan el título del penal con peor reputación de la ciudad, acumulando un largo historial de denuncias por delincuencia interna, condiciones de vida extremas y una crónica falta de personal.
La severidad del recinto quedó patente en 2019, cuando un fallo en las instalaciones dejó a los reclusos sin calefacción ni electricidad durante una intensa ola de frío que desplomó los termómetros hasta los 15 grados bajo cero. Las imágenes de aquel desastre mostraron a los internos golpeando las ventanas con objetos para pedir auxilio, en medio de denuncias sobre la ausencia de los servicios médicos más básicos.
Aquella crisis derivó en una investigación del Departamento de Justicia y una demanda colectiva que culminó con una indemnización de 10 millones de dólares para los 1.600 afectados.
De Diddy a El Chapo
Por estas mismas celdas, que sirven de punto de espera para los juicios federales, han desfilado figuras de alto perfil criminal antes de la llegada del derrocado líder venezolano. La lista incluye al narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán, al rapero Sean Diddy Combs, al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (casi con los mismos cargos que Maduro) y a Luigi Mangione, asesino del CEO de UnitedHealthcare.
También sufrió la cudeza de este encierro Ghislaine Maxwell, cómplice de Jeffrey Epstein; fue ella quien comparó su confinamiento con el del psicópata de El silencio de los corderos, describiendo las condiciones como «inhumanas, crueles y degradantes». A estas voces se suma la del exsecretario mexicano de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien aseguró haber presenciado homicidios y apuñalamientos en el interior de las paredes del penal.
Michael Cohen, exasesor de Donald Trump recluido allí en 2020 por evasión fiscal, ofreció detalles más gráficos sobre la austeridad del penal, donde coincidió con Diddy Combs. Según su testimonio, los reclusos duermen en camas de acero con colchones de apenas cuatro centímetros de grosor, sin almohada y en celdas minúsculas de unos dos por tres metros que describió como «repugnantes». Además, durante los primeros momentos del ingreso, se restringe incluso el acceso a libros o a otros materiales para el tiempo libre.
Medidas de control extremas
Todo el complejo opera bajo medidas de seguridad extremas, protegido por barricadas de acero diseñadas para resistir el impacto de un camión de siete toneladas y sistemas de vigilancia de última generación. El punto álgido de este control es la División de Internamiento Especial, situada en la décima planta, donde los reclusos permanecen aislados durante 23 horas al día. A pesar de este blindaje, la historia del penal registra intentos de fuga. El más espectacular tuvo lugar en el año 1982, cuando un grupo de colaboradores intentó rescatar a un recluso secuestrando un helicóptero turístico.