Tres muertos en un nuevo ataque de EE.UU. a una narcolancha en aguas del Caribe

redacción / La Voz

INTERNACIONAL

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una mesa redonda con el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca en octubre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una mesa redonda con el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca en octubre. EUROPA PRESS

Trump refuerza su presencia frente a Maduro, que recibe apoyo del Kremlin

02 nov 2025 . Actualizado a las 22:59 h.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, anunció ayer en su cuenta de la red X la muerte de tres «narcoterroristas» en una nueva agresión contra una embarcación supuestamente dedicada al narcotráfico en aguas del Caribe, en el marco de una serie de ataques que han dejado ya al menos 60 víctimas mortales desde principios de septiembre y que la ONU criticado por ir contra los Derechos Humanos.

«Hoy, por orden del presidente (Donald) Trump, el Departamento de Guerra ha llevado a cabo un ataque cinético letal contra otro buque de narcotráfico operado por una Organización Terrorista Designada (OTD) en el Caribe», ha indicado Hegseth en un comunicado en el que ha asegurado que el buque estaba fichado por los servicios de inteligencia de la Casa Blanca «por su participación en el contrabando de estupefacientes».

Las tres víctimas mortales eran los tres únicos ocupantes de la embarcación que, de acuerdo con el representante de Defensa, «transitaba por una ruta conocida de narcotráfico y transportaba estupefacientes».

«Estos narcoterroristas están introduciendo drogas en nuestro país para envenenar a los estadounidenses en su propia tierra, y no lo lograrán. El Departamento los tratará exactamente igual que tratamos a Al Qaida. Seguiremos rastreándolos, localizándolos, buscándolos y eliminándolos», ha sentenciado Hegseth.

Este nuevo ataque intensifica la escalada militar y retórica que ha desencadenado un enfrentamiento abierto entre el presidente estadounidense y sus homólogos colombiano y venezolano, Gustavo Petro y Nicolás Maduro, respectivamente. Todo ello en el contexto de una mayor operación militar estadounidense contra las presuntas narcolanchas que operan en el Caribe y que oenegés como Amnistía Internacional han tildado de «ilegal».

Desde Naciones Unidas han denunciado también que no existe «ninguna justificación» legal para llevar a cabo estos bombardeos y han alertado de que -a partir de la «información muy escasa» facilitada por las autoridades estadounidenses- «ninguno de los individuos en los barcos atacados (hasta la fecha) representaba una amenaza inminente», por lo que ha llamado a investigar de manera «rápida, independiente y transparente» todos y cada uno de los ataques, con vistas incluso a procesar y condenar a quienes hayan violado la ley.

Con este ataque ya son 16 las embarcaciones destruidas por EE.UU. en aguas internacionales, unas en el Pacífico, las cuales el Gobierno norteamericano vinculó con actividades de tráfico de drogas, desde el comienzo de la campaña militar del Comando Sur que inicialmente se centró en el Caribe, cerca de aguas venezolanas.

La semana pasada, Donald Trump aseguró que no descarta ataques a objetivos en tierra en Venezuela y Colombia, siempre relacionados con el narcotráfico y agregó que, de realizar estas maniobras, informará al Congreso.

Apoyo de Putin a Venezuela

El despliegue aeronaval de Estados Unidos en el Caribe ha hecho que Maduro pida ayuda a Rusia, China e Irán para reforzar la defensa del país ante las presiones de Trump, según The Washington Post. El mandatario venezolano recibió ayer el apoyo del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, cuya portavoz, María Zajárova, afirmó que el Gobierno de Putin ofrece su «sólido apoyo a los líderes venezolanos en la defensa de la soberanía nacional». «Abogamos por la preservación de América Latina y el Caribe como zona de paz», abundó Zajárova.

El Kremlin también destacó la importancia de «adoptar medidas para reducir la tensión y facilitar la búsqueda de soluciones a los problemas existentes de manera constructiva y respetando las normas jurídicas internacionales».

Maduro ha tratado de impulsar el rechazo hacia las decisiones de Estados Unidos apelando a la soberanía de su país y señalando además que el objetivo no son las drogas, sino el petróleo (Venezuela tiene las reservas más grandes del mundo).

En su última aparición televisiva, que fue el viernes, Maduro reiteró que «Venezuela es inocente». «El imperialismo solo busca justificar una guerra para robarnos las riquezas y generar un cambio de régimen», manifestó en un encuentro con parlamentarios del Caribe, región en la que Venezuela ha tenido históricamente gran influencia, que apoyan su causa.