Macron afronta una crisis por la reforma migratoria pactada con la derecha

Asunción Serena PARÍS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Marine Le Pen, ayer en la Asamblea Nacional, en París.
Marine Le Pen, ayer en la Asamblea Nacional, en París. YOAN VALAT | EFE

Le Pen anunció en el último momento que la ultraderecha también votaría a favor

19 dic 2023 . Actualizado a las 22:26 h.

El presidente Emmanuel Macron había prometido una ley de inmigración que sería una de las reformas clave de su nuevo mandato, pero no quería utilizar un decretazo para aprobarla. Esperaba que junto al partido Los Republicanos (derecha moderada) podría sacar adelante el texto en la Asamblea y el Senado, pero no contaba con el apoyo de la extrema derecha que, con su voto, ha hecho temblar los cimientos de las fuerzas macronistas.

Tras varias semanas de vaivenes entre las dos cámaras y sin posibilidad de llegar a un acuerdo para alcanzar la mayoría, el Gobierno decidió pasar por una comisión mixta paritaria para consensuar un texto. Siete diputados y siete senadores se reunieron estos últimos días y ayer, por fin, llegaron a un acuerdo sobre el proyecto de ley de inmigración después de una noche caótica. Fueron horas de arduas negociaciones que permitieron al gobierno presentar un nuevo texto final que contaba con el apoyo de Los Republicanos, cuyo voto era imprescindible para que la ley pudiera salir adelante.

Uno de los principales puntos de fricción era el tiempo mínimo de residencia en Francia que debe tener un extranjero no europeo en situación irregular para poder acceder a las prestaciones sociales. La derecha quería instaurar un mínimo de cinco años antes de abrir el derecho a ayudas familiares, vivienda o discapacidad. Finalmente, se distinguirá entre los extranjeros que tengan un empleo y los que no. Los primeros podrán acceder a esas ayudas tras 30 meses de residencia, mientras que los que no trabajen deberán esperar los cinco años. Las nuevas restricciones no se aplicarán a los estudiantes, ni a los refugiados ni a los que tengan permiso de residencia. Por otro lado, los Republicanos han aceptado mantener la Ayuda Médica del Estado para todos los simpapeles.

El golpe de Le Pen

Pero cuando la mayoría parlamentaria parecía dispuesta a asumir un texto profundamente retocado por la derecha para que la ley saliera adelante, Marine Le Pen anunció que su grupo, la Reagrupación Nacional, también iba a votar a favor y provocó una verdadera crisis entre los macronistas.

Nadie se esperaba el golpe político de Le Pen, y menos que declarara «una gran victoria ideológica» para su partido porque «inscribe en esta ley la prioridad nacional», es decir, «da la ventaja a los franceses respecto a los extranjeros presentes en nuestro territorio, a la hora de acceder a un cierto número de prestaciones sociales».

La decisión de Le Pen provocó que el ala izquierdista del partido macronista se desmarcara de la ley, comenzando por el que había presidido la comisión paritaria, Sacha Houlié. Luego se supo que varios ministros se habían reunido para analizar qué postura adoptar entre la dimisión para rechazar la ley y su lealtad hacia el presidente de la República.

Emmanuel Macron, por su parte, convocó a todos los representantes de la mayoría a una reunión de urgencia en el Elíseo antes del voto para intentar salvar su ley.

Una ley que, en contra de lo que refleja la Asamblea, piden los franceses. Ellos son más radicales frente al tema de la inmigración y apoyan mayoritariamente la reforma. Un sondeo reciente de Le Parisien refleja que un 81 % de ciudadanos consideran que Francia no lucha adecuadamente contra la inmigración clandestina (incluso entre los votantes de La Francia Insumisa, el partido de extrema izquierda, son un 78 %).