Un convoy de 160 vehículos logra salir de Mariúpol en su primer corredor humanitario
14 mar 2022 . Actualizado a las 22:20 h.Rusia sigue pisando el acelerador de su maquinaria bélica sobre Ucrania, un día después de que el peligro a una escalada del conflicto se incrementara al acercarse la guerra a las puertas de la OTAN y al temor de una intromisión de China en favor de Moscú. En el decimonoveno día de invasión, ataques aéreos, de misiles y de la artillería pesada apuntaron hacia varias ciudades del país y contra el centro de Kiev, mientras la ofensiva terrestre permanece estancada, salvo en Dombás y en la zona de Mykolaiv. Las tropas rusas todavía están a unos 15 kilómetros del centro de la capital.
Las sirenas anticipan una nueva noche bombardeos, tras un día en que los proyectiles apuntaron de nuevo a un edificio de viviendas, esta vez ubicado en Obolon, un barrio obrero de la capital. Dos personas murieron, diez resultaron heridas y 70 fueron evacuados, explicó Vitali Klitschko, excampeón mundial de los pesos pesados y actual alcalde de Kiev. Otras dos personas perecieron en un ataque a la cercana fábrica de aviones Antonov, las aeronaves de carga más grandes del mundo heredados de la era soviética.
También siguió el castigo en el noroeste de Ucrania, en la región de Rivne, donde un ataque aéreo contra una torre de televisión dejó al menos nueve muertos. En Ojtirka, localidad del nordeste, tres civiles perecieron al ser blanco otro edifico de viviendas. En el frente sur, las autoridades ucranianas denunciaron una serie de explosiones causadas por las tropas rusas en una instalación militar en las inmediaciones de la central nuclear de Zaporiyia.
Negociaciones
Una de las máximas para poner fin a una guerra mediante el diálogo ha sido siempre darse una tregua. Pero ese principio se ha diluido con esta contienda. Fracasadas las tres citas anteriores (dos presenciales en Bielorrusia y la última, al más alto nivel, en Turquía), las delegaciones de Moscú y Kiev retomaban las conversaciones por videoconferencia. Cuatro horas de conexión a las que se darán continuidad este martes. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, antes de que se activase la conexión amenazaba con un alarde de sinceridad. Que las tropas rusas no hayan entrado a saco en ciudades como Kiev, Járkov, Mariúpol, Sumy o Chernígov no implica que no lo vayan a hacer, venía a decir.
Uno de los aliados más cercanos a Vladimir Putin confesó que la operación militar no va tan rápida como el Kremlin hubiera querido, en el reconocimiento público más significativo de que las cosas no están yendo según lo planeado. El jefe de la Guardia Nacional, Víktor Zolotov, culpó de la lentitud en el avance ruso a las fuerzas de extrema derecha ucranianas que se esconden detrás de los civiles, una acusación que hacen repetidamente. Sus comentarios parecen contradecir la valoración que hizo el viernes el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, quien dijo a Vladimir Putin que «todo va según el plan».
Y apostillaba: «Los combates en las ciudades provocarán inevitablemente grandes pérdidas entre la población civil». Ni palabra sobre los bombardeos que asolan Mariúpol o Járkov y que se han cobrado miles de muertos y heridos. La Fiscalía General ucraniana eleva a 90 los niños muertos desde el inicio de la ofensiva y más de un centenar han resultado heridos.
Corredores
Después de varios días de intentos fallidos, un convoy de más de 160 automóviles partió por fin este lunes de Mariúpol tras la apertura de un corredor humanitario. Los civiles de esta ciudad portuaria del mar de Azov llevan más de dos semanas sufriendo un asedio que los ha dejado sin agua, gas y electricidad y con los alimentos y medicamentos a punto de agotarse. El ayuntamiento confirmó que se mantuvo el alto el fuego que posibilitó la salida del convoy, que se dirigía anoche a la ciudad de Zaporiyia,.
Cerca de 150.000 personas han podido salir de las regiones bombardeadas usando los corredores humanitario, según el vicedirector de la Administración presidencial ucraniana, Kirilo Timoshenko.
Mueren una mujer embarazada y su bebé evacuados del hospital de Mariúpol atacado
Su imagen se convirtió en el símbolo del horror y la sinrazón de la guerra desatada por Putin: la mujer embarazada que ensangrentada y conmocionada agarra con fuerza su tripa en la camilla de la que es evacuada del hospital materno-infantil de Mariúpol tras ser blanco de un bombardeo ruso. Este lunes se supo que la mujer y su bebé fallecieron a causa de las graves lesiones, según la agencia Associated Press.
La mujer fue evacuada a otro hospital para tratar sus graves lesiones —tenía la pelvis aplastada y la cadera separada—. Al darse cuenta de que estaba perdiendo a su bebé, gritó: «¡Mátenme ahora!», según contaron los médicos a AP. El doctor Timur Marin explicó que bebé nació por cesárea pero «no mostró signos de vida». Tras «más de 30 minutos de reanimación» tampoco pudieron salvar a la madre .
La bloguera Mariana Vishegirskaya, que también fue fotografiada cuando era evacuada del hospital bombardeado en avanzado estado de gestación, dio a luz una niña la semana pasada. La pequeña, de nombre Veronika, se encuentra bien, según relató el embajador de Ucrania ante la ONU, Serhiy Kislytsya.